Estudio del estado de maduración del linfocito B y factores solubles asociados a rechazo e infección en pacientes sometidos a trasplante de órgano sólido

El trasplante de órganos es la opción terapéutica de elección cuando se han agotado el resto de alternativas. Tras la intervención, el sistema inmunitario del receptor puede reaccionar frente a antígenos del donante causando rechazo. Para evitarlo, se recurre al uso de inmunosupresores que acaban pr...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Calahorra Melero, Leticia
Tipo de recurso: tesis doctoral
Fecha de publicación:2019
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/16870
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/16870
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:617-089.843(043.2)
612.017(043.2)
Trasplante de órganos
Inmunología
Trasplante cardíaco
Trasplante pulmonar
Trasplante renal
Organ transplantation
Immunology
Cirugía
3213 Cirugía
2412 Inmunología
Descripción
Sumario:El trasplante de órganos es la opción terapéutica de elección cuando se han agotado el resto de alternativas. Tras la intervención, el sistema inmunitario del receptor puede reaccionar frente a antígenos del donante causando rechazo. Para evitarlo, se recurre al uso de inmunosupresores que acaban provocando un mayor riesgo de desarrollo de infecciones y neoplasias de novo. En concreto, las complicaciones infecciosas son la principal causa de muerte durante el primer año post trasplante. Hasta ahora el principal foco de estudio en medicina del trasplante se ha centrado en la rama efectora CD3+, hay pocos estudios sobre linfocitos B y se centran en su papel como célula productora de anticuerpos. La célula B, en trasplante de órganos, no se limita a célula plasmática sino que posee funciones reguladoras mediante producción de diversas citoquinas, como IL-10, IL-35 o TGF-β. La depleción de estas poblaciones podría tener un efecto negativo en los pacientes, ya que se producen alteraciones en la homeostasis celular. El restablecimiento del compartimento B podría favorecer un perfil inmunorregulador que facilitaría el control del eje regulador/ inflamatorio en trasplante de órganos. La monitorización inmunológica postrasplante es de vital importancia para reducir la morbimortalidad, evaluando el estado del paciente durante el periodo de seguimiento para la detección temprana de eventos de rechazo o infección. El objetivo es conseguir una terapia individualizada, pero la falta de biomarcadores predictivos nos hace seguir investigando para su identificación y validación. Una de las moléculas que ha emergido con fuerza es el factor activador de linfocito B, BAFF, encargado de mantener la homeostasis de los linfocitos B. BAFF es requerido para la proliferación y supervivencia de los linfocitos B y su ausencia, o la de su receptor, se traduce en una profunda linfopenia. Por el contrario, niveles excesivos de BAFF se han asociado a la generación de linfocitos B autorreactivos, autoanticuerpos y aparición de desórdenes autoinmunes. Dada la complejidad de la respuesta del sistema inmunitario, varios marcadores deben evaluarse en conjunto...