Una máquina de contar historias. Complejidad y revolución del relato televisivo

“No penséis en términos de un principio y un final. Porque, al contrario que algunos entretenimientos con una trama guiada, no hay cierre en la vida real. En absoluto” (1.9.). Así se despide Creighton Bernette de sus alumnos hacia el final de la primera temporada de Treme (HBO, 2010-). Con aliento r...

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Detalhes bibliográficos
Autor: García-Martínez, A.N. (Alberto Nahum)|||/items/943f6505-d635-447d-a86c-2faf57c261f5
Formato: capítulo de livro
Fecha de publicación:2012
País:España
Recursos:Universidad de Navarra
Repositorio:Dadun. Depósito Académico Digital de la Universidad de Navarra
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dadun.unav.edu:10171/34179
Acesso em linha:https://hdl.handle.net/10171/34179
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:Television
TV-Series
Narrative
Materias Investigacion::Comunicación::Comunicación audiovisual
Descrição
Resumo:“No penséis en términos de un principio y un final. Porque, al contrario que algunos entretenimientos con una trama guiada, no hay cierre en la vida real. En absoluto” (1.9.). Así se despide Creighton Bernette de sus alumnos hacia el final de la primera temporada de Treme (HBO, 2010-). Con aliento realista, fotocopiando “la vida real”, la serie creada por David Simon entona una balada armónica sobre la regeneración de Nueva Orleans gastando un ritmo lento, glacial, y un tono contemplativo que deja respirar los ambientes y sonar los instrumentos. En las antípodas su sitúa Community (NBC, 2009-), una sitcom disparatada, intertextual y repleta de guiños metaficcionales. En el episodio más celebrado de su tercera temporada, todos los personajes están reunidos en torno a una mesa para jugar al Yazhtee. Antes de tirar el dado para resolver quién abandona la partida, Abed Nadir advierte: “Solo para que lo sepas, Jeff, así estás creando seis líneas temporales diferentes” (3.4.). Tanto en la escena que desvela la premisa del episodio “Remedial Chaos Theory” –seis variaciones sobre un mismo relato– como en el comentario sutilmente autorreferencial del trágico protagonista de Treme se condensa la evolución que el relato televisivo ha sufrido en la última década larga: sofisticado, innovador, complejo, de largo recorrido y destinado a un espectador educado narratológicamente. Desde esquinas complementarias –a veces enfrentadas–, propuestas como Lost, The Wire, Mad Men, Arrested Development, 24, The Good Wife o Fringe han aupado la televisión anglosajona al Olimpo narrativo, convirtiéndola en un dispositivo privilegiado –una máquina perfecta– para contar historias. A lo largo de este ensayo analizaremos por qué.