| Sumario: | Dado que “según señala Tomás de Aquino, el pecado original es la razón misma de pecado”1 atenderemos a él para intentar comprender a qué afecta todo pecado. Según la revelación bíblica, en el inicio del género humano tuvo lugar el primer pecado en nuestro mundo, el original, el cual el ser humano no lo habría cometido si no hubiese sido instigado por una criatura de naturaleza superior a la suya. El pecado equivale a negar lo real, lo que es equivalente a mentir. Bien mirada, tal mentira tuvo una triple referencia. a) En primer lugar, fue una falacia respecto del ser divino único y pluripersonal, y como éste está abierto al acto de ser de las demás personas creadas, tal mentira también quedó referida al acto de ser de ellas y, derivadamente, a su esencia. b) En segundo lugar, y en dependencia con lo que precede, fue una negación del acto de ser personal propio del hombre que pecó y, secundariamente, de su propia esencia. c) En tercer lugar, fue una falsedad respecto del acto de ser del universo físico y consecuentemente, respecto de su esencia. Por tanto, el pecado original fue una mentira omniabarcante porque quedó referida directamente a todos los actos de ser existentes, e indirectamente a sus esencias. Expliquemos brevemente las tres referencias.
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