| Sumario: | La revuelta de las Comunidades destaca por su singularidad en la historia de la Corona de Castilla como un proceso único en todo el periodo anterior a la implantación del régimen liberal-burgués. Llama sobre todo la atención el elevado número de ciudades que participaron simultáneamente en la rebelión, repartidas por un espacio geográfico extenso y diversificado, aunque ciertamente no abarcaba el total de territorio de la Corona. También se ha de destacar la gravedad del desafío lanzado a la autoridad del rey y sus representantes en el plano de los hechos, aunque mucho menos en el de las declaraciones programáticas. La novedad de este desafío se debe en gran medida, a que fue obra de miembros de los grupos sociales urbanos, y no de personajes de lata nobleza, como hasta entonces había sido lo habitual, sin ir más lejos durante el reinado de Enrique IV.
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