Παντοπόρος ἄπορος, el hápax sofocleo como aporía

Esta investigación trata de cómo Sófocles, a través de su magna obra Antígona, nos mostró que el hombre es pantopóros, es decir, un ser que dispone de todos los recursos, industrioso, pero que no posee ninguno, es áporos, pudiendo optar por todos los caminos aunque estos le sean impracticables. Sófo...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Martínez Garrido, Valerià
Tipo de recurso: tesis doctoral
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2017
País:España
Institución:CBUC, CESCA
Repositorio:TDR. Tesis Doctorales en Red
OAI Identifier:oai:www.tdx.cat:10803/461382
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10803/461382
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Sòfocles, ca. 496-406 aC
Tragèdia grega
Tragedia griega
Greek drama (Tragedy)
Ciències Humanes i Socials
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Descripción
Sumario:Esta investigación trata de cómo Sófocles, a través de su magna obra Antígona, nos mostró que el hombre es pantopóros, es decir, un ser que dispone de todos los recursos, industrioso, pero que no posee ninguno, es áporos, pudiendo optar por todos los caminos aunque estos le sean impracticables. Sófocles, aquel que nos señaló que el sabio no puede conformarse con un solo camino, únicamente lo pronunciaría una vez a lo largo de su magna y extensa obra: pantopóros áporos. El carácter indigente del hombre quedaba así señalado a través de un hápax apórico que el Coro de Antígona iba a inmortalizar como un verdadero oxímoron vital en una Oda al hombre, perteneciente a ese primer estásimo que contiene la esencia de la cultura occidental. Cabría preguntarse entonces hasta qué punto la obra sofoclea ha podido proporcionarnos a lo largo de la historia hasta nuestros días un saber primero del fenómeno trágico. Cabría advertir también el hecho de no caer en un mero formulario de las numerosas Antígonas posteriores, sino ahondar en el estudio hermenéutico, con una cuestión trascendente como telón de fondo: ¿A qué se debe la inquebrantable autoridad que los mitos griegos sobre nuestra imaginación y por qué un puñado de éstos, Antígona entre ellos, reaparece en el arte del siglo XX, casi obsesivamente, sin relegarlos a la mera arqueología? El ser humano, al perder su capacidad animal de respuesta automática, deriva hacia una pulsión de muerte, dando paso a un animal simbólico capaz de transformar la cultura en tragedia. El hápax sofocleo se transformaba así en una simbología que caracterizaba la indigencia del hombre, sublimando una aporía que le facilitaba el depender del otro, el temer a todo y a todos. Ora travesía de mito universal, ora poética, ora filosofía de la lectura, las diferentes interpretaciones de Antígona serán de paso obligado en esta investigación, apareciendo el hápax sofocleo como catalizador de las mismas.