Unas cortes fuera de cortes. La conferencia de los tres comunes de Cataluña (s. XVII-XVIII)

El 9 de febrero de 1705 llegaba a Barcelona el decreto de Felipe V por el cual suprimía las Conferencias de los Tres Comunes debido a “los absurdos que han resultado y resultan de dichas conferencias contra mi real servicio y quietud de ese Principado” (MNA, 8). La noticia causó una gran sorpresa en...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Martí-Fraga, Eduard
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2021
País:España
Institución:Varias* (Consorci de Biblioteques Universitáries de Catalunya, Centre de Serveis Científics i Acadèmics de Catalunya)
Repositorio:Recercat. Dipósit de la Recerca de Catalunya
OAI Identifier:oai:recercat.cat:20.500.12328/2945
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.12328/2945
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Decret de Felipe V
Història
Monarquia
Conferències dels Tres Comuns de Catalunya
Decreto de Felipe V
Historia
Monarquía
Conferencias de los Tres Comunes
Decree of Felipe V
History
Monarchy
Conferences of the Three Commons of Catalonia
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Descripción
Sumario:El 9 de febrero de 1705 llegaba a Barcelona el decreto de Felipe V por el cual suprimía las Conferencias de los Tres Comunes debido a “los absurdos que han resultado y resultan de dichas conferencias contra mi real servicio y quietud de ese Principado” (MNA, 8). La noticia causó una gran sorpresa entre los contemporáneos. El ciudadano honrado Emmanuel Mas, dejaba constancia en su diario personal como el decreto suscitó un gran rechazo, pues estas conferencias eran “de gran utilitat per lo servei de sa majestat, ja per lo obrar de conformitat los comuns, tant en lo de aquell com en lo tocant a la major observança dels privilegis i Constitucions” (Mas, 518).1 Sorprende constatar como una misma realidad, la reunión de representantes de los tres comunes de Cataluña (Consejo de Ciento, Diputación y Brazo Militar), genere simultáneamente visiones tan contrapuestas en un mismo momento histórico. Lo cierto es que, a principios de 1705, el monarca borbón ya había experimentado de manera clara una realidad que no esperaba: que la Conferencia era una institución a través de la cual las instituciones catalanas habían conseguido detener muchos de sus decretos que atentaban contra las Constituciones. Se había hecho realidad la advertencia que el conde Villahermosa había escrito a Carlos II en 1689 sobre estas reuniones. Si se les dejaba libertad para reunirse “se le formará a Vuestra Majestad en Cataluña un tribunal que no reconozca superior” (Dantí 1993, 222).