Formas de llegar al agua: Arquitecturas del balneario como geografías artificiales

La crisis climática contemporánea y sus impactos sobre las franjas litorales ha restituido la conciencia del océano como una parte de la naturaleza que el hombre es capaz de contaminar, pero no controlar. El artículo explora la relación disciplinar de la arquitectura con el mar, masa líquida poco op...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Costa Cabral, Claudia, Torrent, Horacio Enrique
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2025
País:España
Institución:Universidad de Sevilla (US)
Repositorio:idUS. Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla
OAI Identifier:oai:idus.us.es:11441/179539
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/11441/179539
https://doi.org/10.12795/ppa.2025.i33.02
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Costa
Playa
Mar
Barraca
Mar del Plata
Descripción
Sumario:La crisis climática contemporánea y sus impactos sobre las franjas litorales ha restituido la conciencia del océano como una parte de la naturaleza que el hombre es capaz de contaminar, pero no controlar. El artículo explora la relación disciplinar de la arquitectura con el mar, masa líquida poco operable, en la medida en que se resiste a ser domesticada según una forma diseñada. El paisaje costero, ese límite cambiante que la acción humana disputa a la naturaleza, es el locus físico y cultural donde la disciplina es capaz de intervenir. El artículo examina tres casos en que la arquitectura ha constituido los balnearios de destino masivo del siglo XX, en el borde costero de la ciudad de Mar del Plata en Argentina: Playa Grande (1939); Playa Bristol (1939-1948); y Balneario La Perla (1985). Por medio del reconocimiento de las condiciones arquitectónicas y paisajísticos en cada caso, se interpretan los principales conceptos que median entre construido y naturaleza. Se presentan las formas en que las construcciones se adecúan a la topografía y a las iconografías de la cultura del paisaje local: suelo, terraza y barranca. Se argumenta que esas arquitecturas establecieron nuevas formas de llegar al agua, construyendo espacios públicos que se adecúan a la geografía y la transforman definitivamente en lugares para el goce y el disfrute de la playa y el mar.