Clima e incendios forestales en Cantabria: evolución y tendencias recientes

Los incendios son un fenómeno frecuente en Cantabria, pero su estacionalidad no se corresponde con el típico máximo estival característico del resto de España. La mayoría se concentran a fines del invierno y comienzos de la primavera y su origen son unas prácticas ganaderas (principalmente la quema...

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Detalhes bibliográficos
Autores: Carracedo Martín, Virginia|||0000-0003-3397-5069, Diego Liaño, Concepción, García Codrón, Juan Carlos|||0000-0002-9095-1103, Rasilla, Domingo Fernando|||0000-0003-2965-2822
Tipo de documento: artigo
Data de publicação:2009
País:España
Recursos:Universidad de Cantabria (UC)
Repositório:UCrea Repositorio Abierto de la Universidad de Cantabria
Idioma:espanhol
OAI Identifier:oai:repositorio.unican.es:10902/22942
Acesso em linha:http://hdl.handle.net/10902/22942
Access Level:Acceso aberto
Palavra-chave:Wildfires
Cantabria
Climate variability
Windstorms
Incendios forestales
Variabilidad climática
Temporales de viento
Descrição
Resumo:Los incendios son un fenómeno frecuente en Cantabria, pero su estacionalidad no se corresponde con el típico máximo estival característico del resto de España. La mayoría se concentran a fines del invierno y comienzos de la primavera y su origen son unas prácticas ganaderas (principalmente la quema de matorral para mantenimiento de pastos) que aprovechan las favorables condiciones atmosféricas originadas por un tipo de temporal de viento conocido localmente como ?surada?. En este artículo se analizan las tendencias de algunas variables climáticas, desde 1961, durante el periodo de máximo riesgo de incendios para determinar en qué medida la aparición de incendios forestales ha estado condicionada por la evolución climática reciente. Los resultados muestran que el clima regional ha experimentado un calentamiento y un desecamiento, debido al efecto combinado del incremento de la temperatura y de la reducción de humedad relativa y precipitación, variables que juegan un papel determinante en la aparición de este fenómeno. Sin embargo, la frecuencia de ?suradas? ha disminuido. Esta evolución climática regional está estrechamente vinculada con la evolución de la circulación atmosférica a escala sinóptica y hemisférica; la mayor frecuencia de células anticiclónicas sobre la Península Ibérica a fines del invierno y comienzo de la primavera, y la reducción del número de perturbaciones atlánticas concuerdan en gran medida con la evolución de la Oscilación del Atlántico Norte.