La evaluación institucional de la universidad
Una evaluación institucional, cuando es correctamente realizada debe alcanzar los objetivos directos como: mejorar, rendir cuentas e informar. Sin embargo, otras consecuencias indirectas son posibles como: crear una cultura interna de calidad. Los fenómenos de calidad implican a muchos individuos qu...
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Fecha de publicación: | 1998 |
| País: | España |
| Institución: | Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP) |
| Repositorio: | Redined. Red de Información Educativa |
| OAI Identifier: | oai:redined.educacion.gob.es:11162/71714 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/11162/71714 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | evaluación enseñanza superior calidad de la educación Estados Unidos Países Bajos Reino Unido Francia |
| Sumario: | Una evaluación institucional, cuando es correctamente realizada debe alcanzar los objetivos directos como: mejorar, rendir cuentas e informar. Sin embargo, otras consecuencias indirectas son posibles como: crear una cultura interna de calidad. Los fenómenos de calidad implican a muchos individuos que necesariamente pasan a ser conscientes de la necesidad de evaluar la calidad. Este resultado es valioso por si solo y se han obtenido resultados importantes como en el caso español: crear una cultura de responsabilidad ante la sociedad en general y ante los usuarios de la institución, en particular. Un efecto muy importante en instituciones españolas, con unas raices todavía recientes en la administración del estado; crear sistemas de información estadística para la gestión interna de las instituciones y para la información a la sociedad de cómo son los productos que la universidad está generando; crear sistemas de indicadores de rendimiento que sirvan que sirvan para recoger una información sintética, razonable y útil, del funcionamiento de las instituciones; crear un estímulo a la competencia positiva de las instituciones por la calidad que deberá transformarse en competencia por los alumnos y por los contratos con las empresas que dispondrán de criterios en que basar sus decisiones; la evaluación puede tener otras consecuencias. La primera deseable, la segunda no; disponer de unos criterios válidos para asignar recursos públicos a las instituciones según su calidad y eficacia y segundo establecer clasificaciones de instituciones. Pero existe el peligro de que se establezcan clasificaciones simplificadas. Existen muchas otras consecuencias y podemos pensar que los efectos serán benéficos. Si se acompañan de otros criterios búsqueda de la calidad como mejoras en los sistemas de financiación y sobre todo una decidida apertura de la universidad a las demandas de la sociedad. |
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