Participación juvenil escolar: ESEC como modelo para el desarrollo de buenas prácticas socioeducativas

La escuela enfrenta actualmente un nuevo rol social al verse sobrecargada por demandas complejas que trascienden lo puramente académico, exigiendo respuestas integrales desde un enfoque inclusivo, democrático y participativo. Este texto analiza cómo el sistema educativo se encuentra en una encrucija...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Pérez de Guzmán, Victoria, Trujillo-Herrera, Juan Francisco, Negrin-Power, Jauci, Dios-Rodríguez, Mónica
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2025
País:España
Institución:Universidad Pablo de Olavide (UPO)
Repositorio:RIO. Repositorio Institucional Olavide
Idioma:español
OAI Identifier:oai:rio.upo.es:10433/25874
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/10433/25874
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Pedagogía social
Participación juvenil escolar
Prácticas socioeducativas
Modelo ESE
Social pedagogy
Youth participation
Socioeducational practices
ESEC Model
Descripción
Sumario:La escuela enfrenta actualmente un nuevo rol social al verse sobrecargada por demandas complejas que trascienden lo puramente académico, exigiendo respuestas integrales desde un enfoque inclusivo, democrático y participativo. Este texto analiza cómo el sistema educativo se encuentra en una encrucijada entre su función instructiva tradicional y su responsabilidad social, especialmente en contextos de vulnerabilidad. En este escenario, la participación juvenil se plantea como un eje vertebrador de la cultura educativa, clave para construir entornos escolares más justos, equitativos y vinculados a la comunidad. No se trata de una participación simbólica, sino estructural, sostenida y con impacto real. Desde esta perspectiva, se destaca la experiencia piloto de Educación Social Escolar y Comunitaria (ESEC) como un modelo de referencia que propone prácticas socioeducativas innovadoras y transformadoras. ESEC promueve una cultura de corresponsabilidad y liderazgo juvenil, y establece conexiones sólidas entre escuela, familias y comunidad. Además, subraya la necesidad de estructuras flexibles y perfiles profesionales especializados en la gestión de la participación. En conjunto, esta propuesta busca resignificar el papel de la escuela como agente de cambio social, capaz de generar procesos participativos genuinos y sostenibles que fortalezcan la convivencia democrática y el bienestar colectivo desde una perspectiva ética y transformadora.