La lezda balear de 1302, un punto de fricción entre el Reino de Mallorca y las ciudades mercantiles catalanas a principio del siglo XIV

El año 1298 aparece como un jalón importante en el devenir histórico del reino de Mallorca, constituye la bisagra que articula dos estadios sucesivos de su evolución como estado políticamente autónomo. Si la primera fase del acontecer del reino insular (1276-1298), contemporanea de la crisis del Ves...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Riera i Melis, Antoni, 1944-
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:1981
País:España
Institución:Universidad de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de la UB
OAI Identifier:oai:diposit.ub.edu:2445/227994
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2445/227994
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Mallorca (Regne)
Comerciants
Aranzels de duanes
Catalunya
Majorca (Kingdom)
Merchants
Tariff
Catalonia
Descripción
Sumario:El año 1298 aparece como un jalón importante en el devenir histórico del reino de Mallorca, constituye la bisagra que articula dos estadios sucesivos de su evolución como estado políticamente autónomo. Si la primera fase del acontecer del reino insular (1276-1298), contemporanea de la crisis del Vespro siciliana y de sus complejas consecuencias, se había caracterizado por la tirantez sistematica con la Corona de Aragón y la alineación del estado mallorquín en la coalición francoangevina destinada a colocar a Carlos de Valois al frente de la confederación; planteamiento político que pronto se reveló como harto peligroso, puesto que su corolario consistió en la segregación del archipiélago balear, ocupado por los catalanes inmediatamente después de haber rechazado la cruzada antiaragonesa, del reino de Mallorca, que quedó reducido a sus distritos continentales -los condados del Rosellón y la Cerdaña y el señorío de Montpellier. Ahora, a partir de 1298, inserto en un contexto internacional de distensión progresiva, de acantonamiento de los confiictos planteados entre los diversos imperialismos actuantes en el Mare Nostrum, Jaime Il de Mallorca, tras normalizar sus relaciones con la confederación y recuperar el dominio de las islas Baleares, puede aprovechar este reflujo que se produce en el Mediterraneo occidental para atenuar los vínculos que le unen a Francia y concentrarse en la resolución de los numerosos problemas que, desde su misma creación, gravitaban sobre el estado mallorquín.