Infección por Citomegalovirus en el Trasplante Alogénico de Progenitores Hematopoyéticos en la era del tratamiento anticipado: consideraciones actuales sobre la definición de grupos de riesgo y el diagnóstico
[spa] El Citomegalovirus (CMV) es un virus herpes con capacidad de permanecer latente tras la primoinfección y reactivarse durante estados de inmunosupresión. La respuesta inmune celular mediada por los linfocitos T CD8 citotóxicos es la encargada, de manera predominante, del control de la infección...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | tesis doctoral |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2019 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Barcelona |
| Repositorio: | Dipòsit Digital de la UB |
| OAI Identifier: | oai:diposit.ub.edu:2445/168317 |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/2445/168317 http://hdl.handle.net/10803/669231 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Immunologia de la trasplantació Infeccions per citomegalovirus Immunosupressió Diagnòstic microbiològic Transplantation immunology Cytomegalovirus infections Immunosuppression Diagnostic microbiology |
| Sumario: | [spa] El Citomegalovirus (CMV) es un virus herpes con capacidad de permanecer latente tras la primoinfección y reactivarse durante estados de inmunosupresión. La respuesta inmune celular mediada por los linfocitos T CD8 citotóxicos es la encargada, de manera predominante, del control de la infección por este virus. Los pacientes que reciben un trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos (TPH) presentan un estado de inmunosupresión severa y prolongada. La reconstitución del sistema inmune ocurre de manera escalonada y la de los linfocitos T tiene lugar a partir del tercer mes post-TPH. Complicaciones como la enfermedad injerto contra receptor (EICR) y su tratamiento contribuyen a agravar la inmunosupresión. Por ello, las complicaciones infecciosas son frecuentes, en especial la infección por CMV que afecta al 60% de los pacientes con una mortalidad asociada del 2% (directamente relacionada con la afección de algún órgano) y una mortalidad indirecta, derivada del tratamiento y de la propia infección, cercana al 10%. La presencia de una serología positiva (IgG) en el receptor del TPH es el principal factor de riesgo para presentar infección por CMV, especialmente cuando el donante es seronegativo (alto riesgo). Otros factores de riesgo son la presencia de linfopenia, EICR y su tratamiento, así como fármacos utilizados en la profilaxis de EICR que provoquen linfopenia. En el primer trabajo se demuestra que el tratamiento con corticoides a altas dosis (debido a la presencia de EICR) aumenta la incidencia de infección e infección recurrente por CMV, lo que impacta sobre todo en los pacientes de riesgo intermedio serológico (donante y receptor IgG positivos) y la equipara a la incidencia de los de alto riesgo serológico (donante negativo/receptor positivo), situándola en torno al 80%. En los pacientes de alto riesgo, el tratamiento con corticoides alarga la duración del tratamiento. Además, se evidencia que el tratamiento con corticoides enlentece la reconstitución inmune de manera global y tiene un efecto negativo sobre la inmunidad CMV específica, disminuyendo su eficacia. La administración de ciclofosfamida post-TPH, estrategia eficaz en disminuir la incidencia de EICR, debido al efecto que ejerce sobre la reconstitución inmune post-TPH, provoca un cambio en la epidemiología de la infección, como se describe en el tercer trabajo. La linfopenia profunda que ocurre en el primer mes explicaría la mediana de reactivación más precoz. El retraso en la reconstitución de los linfocitos T CD4, que se iniciaría a los 6 meses post-TPH, explica la mayor incidencia de enfermedad orgánica y, sobre todo, de infección refractaria al tratamiento antiviral. El segundo trabajo se centra en la utilidad de la PCR-RT (cuantificación de DNA viral) como técnica diagnóstica para la manifestación más frecuente de enfermedad por CMV, la gastrointestinal (asociada a mortalidad). Los síntomas derivados del daño causado por el CMV en tejido gastrointestinal son indistinguibles de los provocados por la EICR intestinal. Para llegar al diagnóstico se debe realizar biopsia endoscópica con estudio anatomopatológico y tinción inmunohistoquímica (gold standard). Se demuestra que la PCR-RT en tejido intestinal presenta la misma sensibilidad, especificidad y valores predictivos positivos y negativos que la inmunohistoquímica, lo que la convierte en una técnica fiable. Además, la PCR-RT, gracias a la cuantificación del DNA viral, permite realizar un diagnóstico precoz en base a un punto de corte definido, e iniciar tratamiento antiviral precozmente, así como evaluar la respuesta al mismo, según la evolución de la carga viral. Identificar los factores de riesgo que presenta cada paciente para desarrollar infección por CMV así como el uso de nuevas herramientas disponibles, permite diseñar estrategias individualizadas de tratamiento que sean eficaces en el control de la infección y minimizar la toxicidad asociada para mejorar la supervivencia global de los pacientes. |
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