¿Civilización o barbarie?: La peste de Atenas o el retorno de la historia a la naturaleza (Ensayo sobre Tucídides)

El presente artículo analiza la naturaleza y las consecuencias de la peste de Atenas tal y como aparece narrada en el relato de Tucídides. Y llega a la conclusión, respecto de la primera, que se trata de una enfermedad a la que, metafóricamente, cabe caracterizar de imperialista (recorre el entero c...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Hermosa Andújar, Antonio
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2016
País:España
Institución:Universidad Autónoma de Madrid
Repositorio:Biblos-e Archivo. Repositorio Institucional de la UAM
Idioma:español
OAI Identifier:oai:repositorio.uam.es:10486/674934
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10486/674934
https://dx.doi.org/10.15366/bp2016.12.009
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Tucídides
Peste
Atenas
Civilización
Barbarie
Ética
Enefermedad
Mal
Filosofía
Descripción
Sumario:El presente artículo analiza la naturaleza y las consecuencias de la peste de Atenas tal y como aparece narrada en el relato de Tucídides. Y llega a la conclusión, respecto de la primera, que se trata de una enfermedad a la que, metafóricamente, cabe caracterizar de imperialista (recorre el entero cuerpo de la víctima si no le da muerte antes) y monoteísta (reconduce todas las demás enfermedades a ella); y también de subversiva (rompe con la vieja moral) y bárbara (se presenta a veces directamente como lo antihumano). Entre las consecuencias hay que destacar la creación de una doble nueva ética, cada una centrada en un personaje distinto: la ética de la desesperación, cuyo nuevo héroe es el enfermo, y la ética de la incertidumbre, basada en el que no lo es. Con máxima probabilidad, el primero morirá físicamente a causa de la peste; el segundo perecerá como ser social y cultural de peste, aunque no por ella. Las manifestaciones de todo este mundo finalmente subvertido son la deshumanización del mundo humano y la desnaturalización del mundo natural, así como la desnaturalización del mundo social. En medio de esa tormenta moral, paradójicamente, la vida aparecerá en la primera nueva ética como un personaje recobrado y en la segunda como su protagonista principal. El mundo de deseos y de placer que ahora surgen, y que tienen al individuo desvinculado de su historia y su sociedad por centro, la tienen a ella como genuina protagonista. El nuevo (des)orden humano surgido al calor de estos fenómenos es el reino de la necesidad, cuya divisa antropológica y social reúne a la civilización y la barbarie en una misma y única moneda cultural