| Sumario: | Las herramientas que la estética del poder utiliza para asegurar su dominación han evolucionado y se han adaptado a los nuevos tiempos. Desde el castigo y la disciplina como métodos más antiguos, las relaciones entre la estética, la política y el poder han progresado hacia la hegemonía de lo aparente. La política espectáculo y el espectáculo en sí mismo contribuyen ahora a la dominación del nuevo verdadero poder de lo económico. Foucault, Eagleton, Schiller, Gramsci, Debord o Baudrillard son algunos de los pensadores que nos prestan su inestimable ayuda para descubrir que hoy la estética del poder nos domina, nos arrebata nuestra propia naturaleza como responsable de una sociedad de la apariencia en la que el espectáculo y lo simulado rodean nuestras vidas, las dirigen hacia el ciego consumismo de necesidades impuestas y destruyen el valor de ser para construirlo sobre los cimientos del tener encumbrados por el parecer. El dominio de las masas está garantizado mientras que los oprimidos no recuperen la estética como propia, la empleen contra su opresor y construyan una nueva hegemonía que permita luchar por una libertad verdadera, no por una simple elección de productos que consumir.
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