Perversiones taxonómicas. Herbarium y otras ficciones botánicas desde unas escrituras bolleras.

En el año 2016 comencé un proceso de investigación artística expandida, Botánicas, que ha ido tomando forma en diferentes fases, soportes y registros y que ha tenido como objetivo una reescritura cuir/queer, tanto visual como poética, de la taxonomía botánica. El detonante para este proceso se inici...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Moreno Sainz Ezquerra, Yera
Tipo de recurso: capítulo de libro
Fecha de publicación:2022
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/126285
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/126285
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:305-055.3
Botánica queer
Reescrituras bolleras
Herbarium
Emily Dickinson
Bellas Artes
Humanidades
62 Ciencias de las Artes y las Letras
6203 Teoría, Análisis y Critica de las Bellas Artes
6299 Otras Especialidades Artísticas
Descripción
Sumario:En el año 2016 comencé un proceso de investigación artística expandida, Botánicas, que ha ido tomando forma en diferentes fases, soportes y registros y que ha tenido como objetivo una reescritura cuir/queer, tanto visual como poética, de la taxonomía botánica. El detonante para este proceso se inició a partir de la relación, afectiva y de investigación, que mantengo desde hace años con la poeta Emily Dickinson. De Emily Dickinson me han interesado e intrigado muchas cosas: su poesía y su lenguaje dialogado con las plantas, la violencia y el borrado al que ha sido sometida históricamente tanto su vida afectiva como su universo poético, el “personaje” que la historia de la literatura creó a partir de dichas violencias patriarcales y heteronormativas y que ha sido casi la única lectura que se ha dado de la poeta durante casi dos siglos, la forma en la que logró subvertir los rígidos códigos de la época para las mujeres de su clase y contexto, y la relación que tuvo con las plantas y sus saberes y que se materializa desde una temprana edad en el herbarium que realizó en su juventud. Este herbarium fue el detonante para una investigación expandida en torno a la botánica, al papel que las mujeres jugaron en dicho territorio así como en campos afines a ella (ilustración y fotografía botánicas, farmacia, saberes vinculados a las plantas, curanderas, etc.) y, especialmente, a cómo los discursos científicos y académicos se apropiaron de unos saberes populares, no expertos y situados desde unos haceres muy concretos que tenían que ver, en muchas ocasiones, con unas relaciones afectivas y de cuidado con las plantas alejadas de las lógicas extractivistas, coloniales y de capitalismo simbólico que han caracterizado posteriormente a la botánica como campo académico de saber. De todo ello me ha interesado especialmente la taxonomía como una ficción discursiva que se crea en un momento muy concreto (vinculado a la expansión y explotación colonial, entre otras cuestiones) y con el objetivo puesto en otorgar de “verdadero” al conocimiento botánico que desde las academias empieza a generarse. Como gesto desviado y queer, Botánicas, se (re)apropia de esta taxonomía y desbarata sus modos de operar y catalogar.