La contaminación lumínica: una trampa para las aves

Desde tiempos inmemoriales el cielo nocturno ha ido de la mano con la cultura del ser humano, ha sido una inspiración para leyendas y relatos de nuestras civilizaciones, el guía de nuestros antepasados y la ventana por la que nos asomamos para observar que, en realidad, formamos parte de un lugar mu...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Novo Crespo, Sandra, Pastor Pérez, Iria
Tipo de recurso: informe técnico
Fecha de publicación:2015
País:España
Institución:Universidad de Santiago de Compostela (USC)
Repositorio:Minerva. Repositorio Institucional de la Universidad de Santiago de Compostela
Idioma:español
OAI Identifier:oai:minerva.usc.gal:10347/14988
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10347/14988
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Materias::Investigación::31 Ciencias agrarias::3105 Peces y fauna silvestre
Descripción
Sumario:Desde tiempos inmemoriales el cielo nocturno ha ido de la mano con la cultura del ser humano, ha sido una inspiración para leyendas y relatos de nuestras civilizaciones, el guía de nuestros antepasados y la ventana por la que nos asomamos para observar que, en realidad, formamos parte de un lugar mucho más grande. Sin embargo, las últimas generaciones nos hemos acostumbrado a vivir sin contacto directo con el cielo estrellado, rodeados por cúpulas de luz que nos “protegen” de la oscuridad. Llenamos las noches de iluminación artificial, que además, está mal concebida. Olvidándonos de que la luz natural de la noche es indispensable para la pervivencia de muchas especies y que “desde hace millones de años de evolución, los ecosistemas se han adaptado a los ritmos naturales de la luna y las estrellas” (Marín y Orlando, 2007). Desde hace varios años viene sonando un nuevo término que ha surgido a raíz de estos hechos: la “contaminación lumínica”, un problema que cada día se hace más grande y cobra mayor importancia pero que, sin embargo, sigue pasando desapercibido para muchos de nosotros