La imagen del maestro a través de la historia

Su evolución ha sido muy disparatada y ambivalente a lo largo de la historia. Lo importante es saber que ha sido revalorizado su papel como persona, como ser humano no realizado, hoy considerada como perentoria, puede evocar una larga y antigua historia de los conceptos de maestro. La correspondient...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Böhm, Winfried
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:1987
País:España
Institución:Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP)
Repositorio:Redined. Red de Información Educativa
OAI Identifier:oai:redined.educacion.gob.es:11162/71444
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11162/71444
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:teoría de la educación
profesor
formación de profesores
historia de la educación
rol del profesor
Descripción
Sumario:Su evolución ha sido muy disparatada y ambivalente a lo largo de la historia. Lo importante es saber que ha sido revalorizado su papel como persona, como ser humano no realizado, hoy considerada como perentoria, puede evocar una larga y antigua historia de los conceptos de maestro. La correspondiente imagen del maestro se hace patente siempre que la educación y la formación del hombre no se consideran obras de la naturaleza ni tampoco obra de la sociedad, sino realización autocreadora del hombre. La historia y la educación no pueden quedar determinadas por el cálculo científico sino caracterizadas por la fantasía creadora. La que hace patente que el hombre no esté supeditado al poder de los esquemas imperantes: puede conferir los fenómenos sensoriales las más diversas interpretaciones, nos permiten bajo forma de semejanzas metafóricas del mundo adjudicar a la vida humana y a la educación un sentido. Pero, la relación educadora entre maestro-alumno debe contemplarse desde otra perspectiva considerándose, unidimensinalmente, a partir del maestro: en su caso se trataba de una espontaneidad arbitraria que acaba, en anarquismo pedagógico y político. Contempla desde el punto de vista del hombre, la educación como la responsable autorrealización de la persona, y la relación educadora únicamente como el encuentro en que dichas personas se reúnen como testigos de valores y argumentadoras. Así, la figura del maestro importante no por su personalidad, sino como persona humana única y repetible y el maestro debe ser un especialista científicamente culto, pero de lo que se trata es que a través de esta cientificación, no se pierda la dimensión personal sin la que no puede existir ni educación humana ni escuela humana.