Enfermedad cardiovascular en la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana. Factores implicados, tratamiento antirretroviral y utilidad de marcadores de ateromatosis subclínica
[spa] La infección por VIH se ha convertido en una enfermedad crónica y en este contexto, las comorbilidades asociadas cobran un papel destacado. Entre ellas las enfermedades cardiovasculares, tienen un papel predominante. Diferentes aspectos propios de la infección por VIH y del tratamiento antirre...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | tesis doctoral |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2020 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Barcelona |
| Repositorio: | Dipòsit Digital de la UB |
| OAI Identifier: | oai:diposit.ub.edu:2445/174718 |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/2445/174718 http://hdl.handle.net/10803/671023 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | VIH (Virus) Malalties cardiovasculars Artèries caròtides HIV (Viruses) Cardiovascular diseases Carotid artery |
| Sumario: | [spa] La infección por VIH se ha convertido en una enfermedad crónica y en este contexto, las comorbilidades asociadas cobran un papel destacado. Entre ellas las enfermedades cardiovasculares, tienen un papel predominante. Diferentes aspectos propios de la infección por VIH y del tratamiento antirretroviral intervienen en la fisiopatología de la enfermedad cardiovascular en este contexo. Marcadores subrogados de ateromatosis subclínica, como la ecografía carotídea o medidas de rigidez arterial, son de utilidad para estudiar el impacto de diferentes factores en la salud cardiovascular. El objetivo principal de esta tesis es estudiar los principales factores que influyen en la salud cardiovascular de personas con infección por VIH y evaluar el potencial impacto de diferentes fármacos antirretrovirales, a nivel metabólico y de marcadores subrogados de ateromatosis subclínica. Para ello se diseñaron varios estudios. El primer estudio compara una pauta de tratamiento antirretroviral de inicio con darunavir/ritonavir frente a atazanavir/ritonavir, ambos con tenofovir/emtricitabina. No se encontraron diferencias significativas en los cambios en colesterol total, LDL ni HDL. Se observó un mayor aumento de triglicéridos, asociado a resistencia a la insulina con atazanavir, aunque no está clara la implicación clínica que estas diferencias pueden tener. En el segundo estudio, observamos que la grasa corporal aumentó más en los pacientes tratados con atazanavir, pero se encontró un mayor aumento de la grasa de extremidades y del tejido adiposo subcutáneo, no del tejido adiposo visceral, lo que podría implicar un balance global positivo a nivel metabólico y cardiovascular. El tercer estudio, evalúa la progresión de ateromatosis subclínica y mostró que el grosor de la íntima-media carotídea tendió a progresar más rápidamente en pacientes que iniciaron tratamiento con darunavir/ritonavir. Sin embargo, la escala de riesgo cardiovascular de Framingham fue el único factor asociado con una mayor progresión tras ajustar por factores basales, lo que sugiere que, en esta población, a pesar de tener un riesgo cardiovascular bajo, los factores de riesgo cardiovascular tradicionales tendrían un papel más importante que el tratamiento antirretroviral recibido u otros factores asociados a la infección por VIH en la progresión de la enfermedad cardiovascular subclínica. No encontramos relación entre los niveles de bilirrubina y la progresión de ateromatosis subclínica. El cuarto estudio evalúa el impacto de la sustitución de fármacos inhibidores de la proteasa por dolutegravir en la salud cardiovascular, medida por la evolución de marcadores subrogados de enfermedad cardiovascular (ecografía carotídea y rigidez arterial) en pacientes con infección por VIH en tratamiento antirretroviral virológicamente suprimidos. La sustitución del inhibidor de proteasa por dolutegravir no mostró cambios significativos en el grosor de la íntima media carotídea. Sin embargo, se observó una tendencia a cambios favorables en pacientes con mayor riesgo cardiovascular o cuando cambiaban a partir de un inhibidor de proteasa diferente a darunavir o atazanavir, lo que sugiere que los pacientes con mayor riesgo cardiovascular podrían beneficiarse con esta estrategia de cambio de tratamiento. No observamos diferencias en los marcadores de función vascular entre las diferentes pautas de tratamiento antirretroviral en ninguno de los estudios. El quinto estudio evalúa la evolución de diferentes biomarcadores asociados a la patogénesis de la enfermedad cardiovascular en personas infectadas por VIH tras la sustitución de inhibidores de proteasa por dolutegravir. El cambio a dolutegravir se asoció a descensos en sCD14, PCRus y LDL-oxidada, lo que teóricamente comportaría un beneficio a nivel cardiovascular, pero también a un descenso de la adiponectina lo que tendría un efecto opuesto. Es probable que más allá del perfil lipídico de cada fármaco antirretroviral existan otras interacciones a nivel metabólico, de inflamación o de otro tipo, que comporten diferentes impactos en la salud cardiovascular de esta población. Los resultados encontrados sugieren que en el contexto actual, los factores de riesgo cardiovascular tradicionales pueden tener un papel fundamental en la progresión de ateromatosis subclínica más allá del tratamiento antirretroviral utilizado y de factores relacionados con el VIH. |
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