A reading of Bill T. Jones' s interpretation of "Uncle Tom's Cabin"

En su obra de 1990 llamada "Last Supper at Uncle Tom's Cabin / The Promised Land", el coreógrafo afro-americano Bill T. Jones, con cierta provocación, toma la novela de Harriet Beecher Stowe como punto de partida para una exploración de las cuestiones de razas, religión, sexo, sexuali...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Parfait, Claire
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:1998
País:España
Institución:Universidad de Alcalá (UAH)
Repositorio:e_Buah Biblioteca Digital Universidad de Alcalá
Idioma:inglés
OAI Identifier:oai:ebuah.uah.es:10017/5000
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10017/5000
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Historia de América
America-History
Filología
Philology
Descripción
Sumario:En su obra de 1990 llamada "Last Supper at Uncle Tom's Cabin / The Promised Land", el coreógrafo afro-americano Bill T. Jones, con cierta provocación, toma la novela de Harriet Beecher Stowe como punto de partida para una exploración de las cuestiones de razas, religión, sexo, sexualidad en la América de hoy día. En esta coreografía postmodema, en la que se mezclan mimo, teatro, música, y diversos tipos de baile, consta también el texto, con un papel muy importante. La primera parte es una relectura, paródica y seria a la vez de La Cabana del Tío Tom. Luego, se apropia el coreógrafo el episodio de Eliza, que se desarrolla en el hielo, para transformarlo en interrogaciones sobre la identidad femenina, y cambiarlo en una metáfora de la marginalidad sexual. La tercera parte de su obra es una reflexión en torno a la fe y a la pertinencia de la religión en la época del SIDA. Al yuxtaponer literatura, discursos políticos, textos bíblicos, canciones rap, Bill T Jones hace caer las fronteras entre las épocas, lo público y lo privado, entre las formas y las jerarquías culturales. Antes que de citaciones, se trata aquí de reapropriación: descontruye Bill T. Jones los textos y los ordena en una relación de diálogo a la manera de Bakhtin. Al público le incumbe el interpretar este diálogo. Igual que hace caer las fronteras entre modos de expresión, épocas y formas, intenta Bill T. Jones en la última parte de la coreografía. "The Promised Land", superar las divisiones entre razas, sexo y sexualidad. Porque él es coreógrafo, elige el cuerpo humano como representación de todo lo que tienen en común los hombres. Acaba la obra dirigiendo un ritual que se hace un llamamiento a la tolerancia: una como Tierra de Promisión.