Erosión del suelo en plantaciones de cítricos en laderas. Valle del Riu Canyoles, Valencia

Durante las últimas décadas el cultivo de cítricos en el Mediterráneo se ha trasladado desde las zonas bajas a las laderas en busca de un mayor confort térmico. Todo ello ha sido posible por la introducción del riego localizado, potenciado por la presión urbanística de las zonas llanas, y fomentado...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Cerdà, Artemi, Bodí, Merche B., Hevilla-Cucarella, Enrique B.
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2007
País:España
Institución:Universidad de Murcia
Repositorio:DIGITUM. Depósito Digital Institucional de la Universidad de Murcia
OAI Identifier:oai:digitum.um.es:10201/23823
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10201/23823
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Cítricos
Citrus
Erosion
Erosión
CDU::6 - Ciencias aplicadas::63 - Agricultura. Silvicultura. Zootecnia. Caza. Pesca::633 - Cultivos y producciones
Descripción
Sumario:Durante las últimas décadas el cultivo de cítricos en el Mediterráneo se ha trasladado desde las zonas bajas a las laderas en busca de un mayor confort térmico. Todo ello ha sido posible por la introducción del riego localizado, potenciado por la presión urbanística de las zonas llanas, y fomentado por la reducción de costes en los bombeos de aguas subterráneas. Las nuevas plantaciones ocupan ahora espacios de elevada pendiente donde las pérdidas de suelo suelen ser graves. A pesar del cambio en la localización de los cultivos -de llanuras a laderas- se siguen laboreando intensamente los suelos y/o aplicando herbicidas con el fi n de eliminar las malas hierbas. La agricultura de conservación y la agricultura ecológica pueden ayudar a detener las elevadas pérdidas de suelo. Experimentos con lluvia simulada (60 mm h-1) en campos de cítricos del valle de Montesa (Valencia) donde se han aplicado herbicidas (residual y sistémico), laboreo, cubiertas de paja y abono verde permiten cuantifi car tasas de erosión muy distintas según el manejo aplicado. La tasa de erosión en los campos donde se aplicó la cubierta de paja y el abono verde fue nula, mientras que el campo laboreado alcanzó los 10 g m-2 h-1, y en aquellos tratados con herbicidas la pérdida de suelo osciló entre 37 y 58 g m-2 h-1.