| Sumario: | La ciudad de Sevilla fue durante el siglo XVII el principal puerto de entrada a Castilla y en consecuencia, el escenario del recibimiento de aquellos diplomáticos extranjeros procedentes de ultramar. En el presente trabajo se analizan las estancias de los embajadores ingleses Francis Cottington y Richard Fanshawe en la capital andaluza como punto de partida de sus respectivos trayectos hacia Madrid. Acontecidas en 1630 y 1664, respectivamente, se argumenta que la organización de dichas estancias sevillanas por parte de las autoridades de la monarquía de España revistió en estos casos concretos de una especial relevancia derivada de las circunstancias políticas de cada momento, así como de las particularidades socio-profesionales y confesionales de ambos ministros. De ahí que sus recibimientos, guiados por la rigidez de la etiqueta borgoñona, repitieran unos patrones similares y fueran expresamente cuidadosos.
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