Evocando deseos y revolviendo malestares: la im-pertinencia de las emociones en mi trabajo etnográfico
Mi trabajo etnográfico ha girado alrededor del cuerpo y el deseo, su articulación y su reapropiación por parte de personas expulsadas de sus representaciones habituales. En este sentido, mi reflexión académica se ha centrado en abordar y analizar el cuerpo y el deseo de los otros, velando el mío pro...
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2019 |
| País: | España |
| Institución: | Universitat Oberta de Catalunya (UOC) |
| Repositorio: | O2, repositorio institucional de la UOC |
| OAI Identifier: | oai:openaccess.uoc.edu:10609/152440 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/10609/152440 https://doi.org/10.7440/antipoda35.2019.04 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | emociones reflexividad antropología feminista cuerpo etnografía feminist anthropology reflexivity body emotions ethnography |
| Sumario: | Mi trabajo etnográfico ha girado alrededor del cuerpo y el deseo, su articulación y su reapropiación por parte de personas expulsadas de sus representaciones habituales. En este sentido, mi reflexión académica se ha centrado en abordar y analizar el cuerpo y el deseo de los otros, velando el mío propio. Sin embargo, la epistemología feminista hace ya décadas que critica la ciencia que pretende presentarse como objetiva y neutra, y nos interpela a producir un conocimiento situado, a afrontar la reflexividad y, en palabras de Haraway (1988), explicitar las objetividades encarnadas. Metodología: en este artículo aplico la propuesta metodológica de la antropología encarnada (Esteban 2004b) que me permite, a partir de dos pasajes etnográficos en los que mis emociones jugaron un papel fundamental, plantear tres áreas de reflexión en torno a la etnografía: la “construcción del campo de investigación”; las relaciones (de poder) establecidas; y la gestión de la ética, la intimidad y el conflicto. Conclusiones: el presentar trabajos académicos rigurosamente descorporeizados puede generar infiltraciones somáticas, inconscientes e incontrolables, en nuestras etnografías. Por el contrario, afrontar la influencia de las emociones en el campo, de los afectos, compromisos y conflictos que generamos, constituye una vía de humanización del saber experto, de desvelamientos de las formas de producción epistemológica y, por ello, de potenciación de las relaciones de horizontalidad y reciprocidad con nuestros interlocutores. Originalidad: el análisis del papel de las emociones en el campo de investigación permite, no solo constatar la subjetividad inherente a toda producción epistemológica, sino problematizar qué tipo de vinculaciones generamos en las etnografías contemporáneas en las que los “nativos” son nuestros vecinos con smartphone y 4G: lectores instantáneos de nuestros análisis, cómplices de nuestros deseos, testigos de nuestras faltas. |
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