Antonio de Berrío y las Ordenanzas de 1573.
En 1573, año de promulgación de las ordenanzas, Antonio de Berrío y Felipe II contaban con 46 años, ambos nacieron en 1527 y estaban en pleno apogeo de sus respectivas trayectorias vitales. Monarca y vasallo, Rey y capitán, Felipe II y Antonio de Berrío representan la cabeza y los pies de una monarq...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 1999 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Barcelona |
| Repositorio: | Dipòsit Digital de la UB |
| OAI Identifier: | oai:diposit.ub.edu:2445/107634 |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/2445/107634 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Ordenances Fonts històriques Ordinances History sources |
| Sumario: | En 1573, año de promulgación de las ordenanzas, Antonio de Berrío y Felipe II contaban con 46 años, ambos nacieron en 1527 y estaban en pleno apogeo de sus respectivas trayectorias vitales. Monarca y vasallo, Rey y capitán, Felipe II y Antonio de Berrío representan la cabeza y los pies de una monarquía que necesita avanzar constantemente para no venirse abajo por el propio peso adquirido. Ambos protagonistas van a tener que asumir una herencia que les viene dada y que intentarán conservar y ampliar a costa de la dedicación y el esfuerzo personal. Tras diecisiete años de reinado, y años de regencia en ausencia de su padre el emperador, la herencia de Felipe 11 es un verdadero imperio configurado por reinos, provincias y enclaves en tres continentes con muy pocas conexiones entre si y a veces enormemente alejados como el caso de las Indias. La dilatada experiencia en asuntos de estado y la mas o menos clara perspectiva de los problemas que los diversos reinos le ocasionaban se debe a un entorno de militares, diplomáticos y colaboradores que como el Duque de Alba o Juan de Austria, Ruy G6mez1, Gonzalo Pérez, Luis de Requesens o el cardenal Granvela entre otros muchos, aligerarán constantemente la pesada carga que un monarca como Felipe II tuvo que asumir para hacer valer sus principios políticos y religiosos en la Europa del momento. Como bien afirma Kamen, 'la hostilidad fue el precio que España tuvo que pagar por su creciente papel imperial |
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