Acreditación de la educación superior en América Latina y el Caribe

En todo el mundo, la educación superior presenta rasgos y experimenta desafíos muy semejantes, pero las respuestas nacionales pueden variar. Pretendo, en este texto, dibujar los rasgos y tendencias más comunes de la educación superior en América Latina. Tras una breve distinción conceptual entre eva...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Días Sobrinho, José
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2007
País:España
Institución:Universitat Politècnica de Catalunya (UPC)
Repositorio:UPCommons. Portal del coneixement obert de la UPC
Idioma:español
OAI Identifier:oai:upcommons.upc.edu:2099/7538
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2099/7538
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Education, Higher
Ensenyament universitari
Àrees temàtiques de la UPC::Ensenyament i aprenentatge::Ensenyament universitari
Descripción
Sumario:En todo el mundo, la educación superior presenta rasgos y experimenta desafíos muy semejantes, pero las respuestas nacionales pueden variar. Pretendo, en este texto, dibujar los rasgos y tendencias más comunes de la educación superior en América Latina. Tras una breve distinción conceptual entre evaluación y acreditación, trataré sobre las características más generales de las políticas de acreditación que se llevan a cabo en la región. Es posible constatar en los países una tendencia a enfatizar la acreditación en demérito de la evaluación. La acreditación es hoy un mecanismo nacional que cumple un papel de control de enorme importancia, en general protagonizado por los gobiernos, frente a la necesidad de atestiguar la garantía pública de calidad de una institución o de un programa, en contextos complejos de internacionalización, enorme diversificación y creciente mercantilización. Sin la pretensión de hacer una tipología completa de los modelos de acreditación, intentaré presentar algunas de las semejanzas y diferencias más importantes que existen en algunos países de América Latina y el Caribe. Al final, me atrevo a formular algunas conclusiones, subrayar avances y problemas, y señalar desafíos futuros, sin olvidar que las políticas públicas de aseguramiento y de mejoramiento de la calidad de la educación superior constituyen un tema muy complejo y que no hay ningún modelo perfecto de acreditación listo para ser usado.