La corporalidad de la pintura: (huellas y procesos del artista)

La corporalidad de la pintura plantea la cuestión, en aquellas prácticas pictóricas en la que el cuerpo del artista está implicado como agente de la acción, de la existencia de indicios de corporalidad en la obra ejecutada que la dotan de una presencia que trasciende los límites de lo visible. Una v...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Aja de los Ríos, José
Tipo de recurso: tesis doctoral
Fecha de publicación:2012
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/48364
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/48364
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:75.01(043.2)
Pintura
artista
corporalidad
Estética (Bellas Artes)
Pintura (Bellas Artes)
6203.05 Estética de las Bellas Artes
6203.07 Pintura
Descripción
Sumario:La corporalidad de la pintura plantea la cuestión, en aquellas prácticas pictóricas en la que el cuerpo del artista está implicado como agente de la acción, de la existencia de indicios de corporalidad en la obra ejecutada que la dotan de una presencia que trasciende los límites de lo visible. Una vez planteada la hipótesis, se desarrolla el trabajo de investigación alternando los presupuestos teóricos que configuran dicha idea con aquello que acompaña al pintor en el proceso de trabajo y las huellas que nos deja en su obra, estudiando por separado los agentes fundamentales que forman parte del ejercicio de la pintura, esto es, el lenguaje, la acción y el cuerpo propiamente dicho, desde una perspectiva fenomenológica e intentando encontrar aquello que comparten. Se contrastan dichos modelos con la práctica de la pintura desde la aparición del collage cubista, en donde el lenguaje es incorporado a la obra cuestionando el modelo tradicional de representación, hasta la pintura contemporánea, en la que se detecta una vuelta a lo representacional, deduciendo de este cambio de paradigma la confluencia de una realidad exterior que implica un cuerpo que la ejecuta, con una realidad interior, lo Real, en una presencia física de lo corporal como motivo sujeto a la obra misma. En definitiva, lo que se ha puesto en marcha es un mecanismo que ha ido engranando diferentes niveles del lenguaje, y que ha ido produciendo pensamientos transversales a partir de un problema, el cuerpo de la pintura, que no hace más que reafirmarse como tal, en un viaje en círculos que sustituye el pensamiento lineal por un tipo de razonamiento intuitivo que no pretende resolver el problema, sino más bien alimentar la pasión por el conocimiento en la que pintar y pensar van de la mano