La interpretación Orteguiana de la fenomenología. El yo como el ejecutivo

La respuesta de Ortega a la fenomenología fue el descubrimiento de la vida como la nueva realidad radical del pensamiento filosófico, el cual ya no se fundamentará ni en el yo (idealismo) ni en las cosas (realismo) sino en la conjunción del yo con las cosas, lo que llanamente se conoce como vivir. B...

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Detalles Bibliográficos
Autor: López Frías, Francisco
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2000
País:España
Institución:Varias* (Consorci de Biblioteques Universitáries de Catalunya, Centre de Serveis Científics i Acadèmics de Catalunya)
Repositorio:Recercat. Dipósit de la Recerca de Catalunya
OAI Identifier:oai:recercat.cat:2445/26804
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2445/26804
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Fenomenologia
Ortega y Gasset, José, 1883-1955
Phenomenology
Husserl, Edmund, 1859-1938
Descripción
Sumario:La respuesta de Ortega a la fenomenología fue el descubrimiento de la vida como la nueva realidad radical del pensamiento filosófico, el cual ya no se fundamentará ni en el yo (idealismo) ni en las cosas (realismo) sino en la conjunción del yo con las cosas, lo que llanamente se conoce como vivir. Bajo la apariencia de una formulación sencilla ["solo ofrezco, modi res considerandi, una nueva manera de ver las cosas"] planteó la reforma radical de la filosofía con innovaciones importantes, entre ellas una nueva concepción de las categorías. En este proyecto la obra de Husserl fue, para Ortega, el instrumento prodigioso para abordar con garantías la compleja y necesaria superación del idealismo dentro de una nueva época de la historia de la filosofía capaz de asumir como propios el realismo y el idealismo -aboliéndolos y a la vez conservándolos a la manera de la Aujhebung hegeliana-. Ortega reconoció su deuda con la fenomenología, manifestación pionera y genuina de un espléndido nivel de reflexión fecunda y creación rigurosa, a caballo entre los dos siglos modernos por antonomasia. Pero como su pensamiento no aspiraba a ser "solo" moderno al considerarse también heredero del legado antiguolmedieval, abandonó la fenomenología (sin renunciar a su nivel de exigencia) interpretando su razón vital e histórica como lo opuesto a la reducción fenomenológica.