| Sumario: | A pesar de la dificultad de saber si un proceso participativo es efectivo partiendo de esta ambigüedad, en las próximas páginas trataremos de acercarnos a este tema. Para ello, procederemos en tres pasos. En el primer apartado pondremos encima de la mesa algunos de los posibles criterios para valorar la efectividad de un proceso participativo. Como mos, algunos de estos criterios han recibido mayor atención empírica que otros. Por ello, en este artículo nos centraremos en uno de los menos estudiados, y a su vez relacionado con los resultados más tangibles de los procesos participativos. A su vez, dividiremos estos posibles resultados en dos grandes grupos. En primer lugar, en el apartado tres, abordaremos uno de los más evidentes, las políticas públicas a las que pueden dar lugar las resoluciones adoptadas en estos procesos. Así, en ese apartado veremos los resultados de un proyecto de investigación reciente en el que hemos analizado hasta qué punto las propuestas surgidas de los procesos participativos se convierten o no en políticas y cuáles son los factores que influyen en que una propuesta tenga más o menos posibilidades de ser implementada. Por su parte, en el apartado cuatro nos moveremos hacia un tipo de resultados más culturales, aquellos que tienen que ver con revitalizar la sociedad civil de la comunidad y/o mejorar las relaciones entre esta y la administración pública. En este apartado presentaremos también resultados del mismo proyecto, apuntando cuáles son algunos de los efectos más claros que hemos detectado en este ámbito y poniendo ejemplos de casos específicos donde se han producido. Por último, cerramos el artículo con unas breves conclusiones donde retomamos el debate sobre qué podemos esperar de los procesos participativos
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