Una aproximación a la historia del GULAG (en su ominoso centenario, 1920-2020): reivindicación de Solzhenitsyn y otros represaliados por el poder soviético

Desde 1917 la práctica del terror en la Rusia soviética fue la esencia del sistema totalitario comunista como lo atestigua, entre otras muchas maneras de proceder, el universo concentracionario –el GULAG- instaurado ya por Lenin (del que se cumple, año arriba año abajo, su ominoso centenario). Duran...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Pérez Sánchez, Guillermo Ángel
Formato: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2024
País:España
Recursos:Universidad de Valladolid
Repositorio:UVaDOC. Repositorio Documental de la Universidad de Valladolid
OAI Identifier:oai:uvadoc.uva.es:10324/67623
Acesso em linha:https://doi.org/10.24197/ihemc.O.2024.749-768
https://uvadoc.uva.es/handle/10324/67623
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:Historia moderna y contemporánea
Descrição
Resumo:Desde 1917 la práctica del terror en la Rusia soviética fue la esencia del sistema totalitario comunista como lo atestigua, entre otras muchas maneras de proceder, el universo concentracionario –el GULAG- instaurado ya por Lenin (del que se cumple, año arriba año abajo, su ominoso centenario). Durante las primeras décadas de la Unión Soviética los represaliados fueron incontables. Después de la Segunda Guerra Mundial los campos de trabajo, reeducación y muerte que era el GULAG estaban en su apogeo repletos de víctimas de la represión. Fue en los años cuarenta cuando comenzaron las desventuras personales e intelectuales de Solzhenitsyn con las autoridades soviéticas: en julio de 1945 fue acusado -como tantos otros- de proferir críticas contra Stalin y por tal motivo fue arrestado y, seguidamente -también como tantos otros-, sin juicio previo, internado en un campo de concentración para penar ocho años de reclusión y trabajos forzados en Siberia. Esta experiencia personal -como a otros camaradas de cautiverio- influyó decisivamente en la obra literaria de Solzhenitsyn, en especial, Archipiélago Gulag. En 1953, cuando su cautiverio tocaba a su fin, sufrió una nueva condena de “destierro perpetuo”, aunque fuer ·rehabilitado” en 1957. No obstante, como les sucedió a otros muchos “compañeros de fatigas” de nuevo caería en desgracia a mediados de los años sesenta para no dejar de sufrir persecución por parte del poder soviético, aunque esta vez se pudo librar de purgar sus “culpas antisoviéticas” en el GULAG.