¿Por qué es necesaria una pedagogía de la muerte?

En la mayoría de los centros, los sucesos de dolor cogen desprevenidos y sin recursos al profesorado. Se están sentando las bases de lo que podría denominarse una pedagogía de la muerte y se concretan los valores y las dimensiones que hay que trabajar, así como protocolos y pautas de intervención. E...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Poch Avellan, Concepció
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2009
País:España
Institución:Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP)
Repositorio:Redined. Red de Información Educativa
OAI Identifier:oai:redined.educacion.gob.es:11162/36959
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11162/36959
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:muerte
psicología del niño
psicología clínica
sistema educativo
Descripción
Sumario:En la mayoría de los centros, los sucesos de dolor cogen desprevenidos y sin recursos al profesorado. Se están sentando las bases de lo que podría denominarse una pedagogía de la muerte y se concretan los valores y las dimensiones que hay que trabajar, así como protocolos y pautas de intervención. Educar para la muerte significa tener una visión peculiar de la vida y del tiempo. Cada momento de la vida es único e irrepetible. Por otro lado, hay que destacar la poca dedicación y atención que contempla oficialmente la formación escolar a este tema. Los niños y adolescentes captan, en el ambiente y en la sociedad, la ocultación de las situaciones complicadas y dolorosas. La muerte, como la vida, ha de entrar en las escuelas y en casa con naturalidad, serenamente y progresivamente desde la primera infancia. Educar para la muerte significa educar para la vida. Consiste en extraer de las situaciones límite aquellos valores éticos que su presencia genera: serenidad, amistad, solidaridad, compasión, respeto o paciencia.