Una nueva aproximación a la política de deportación de Tigranes II de Armenia en Anatolia

La falta de información en los textos antiguos sobre las políticas de deportación y de repoblamiento desplegadas por los Estados más potentes que actuaron en Anatolia durante llamadas Guerras Mitridáticas (89-63 a. C.) convierten esta cuestión en una de las más polémicas en lo relativo al impacto de...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Arrayás Morales, Isaías|||0000-0003-4079-0134
Formato: artículo
Fecha de publicación:2025
País:España
Recursos:Universitat Autònoma de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dnet:uabarcelona_::562d24a75531e1b0926e63c1ae4d6802
Acesso em linha:https://ddd.uab.cat/record/327241
https://dx.doi.org/urn:doi:10.53351/a536ps78
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:Deportación
Reasentamiento
Tigranes II
Guerras Mitridáticas
Anatolia
Deportation
Resettlement
Mithridatic Wars
Descrição
Resumo:La falta de información en los textos antiguos sobre las políticas de deportación y de repoblamiento desplegadas por los Estados más potentes que actuaron en Anatolia durante llamadas Guerras Mitridáticas (89-63 a. C.) convierten esta cuestión en una de las más polémicas en lo relativo al impacto de este conflicto en los territorios anatolios. Este artículo propone una nueva aproximación a las políticas de deportación desplegadas por las potencias hegemónicas que actuaron en Anatolia en el convulso período de las Guerras Mitridáticas. En concreto, centra la atención en el caso de las deportaciones llevadas a cabo por Tigranes II, rey de Armenia (95-55 a. C.), en Cilicia y Capadocia hacia el 78/77 a. C. Con ellas, el rey armenio pretendió, infructuosamente, helenizar y uniformizar su imperio y ocupar su nueva capital, Tigranocerta.Estas deportaciones seguirían el modelo de los reyes asirios y persas, de quienes Tigranes II se consideraba su legítimo sucesor. Los textos antiguos permiten vislumbrar que el rey armenio pudo haberse limitado a abandonar las ciudades conquistadas. No obstante, es más factible que, siguiendo la costumbre alejandrina, contemplara el reasentamiento de otras poblaciones para asegurar su control y su viabilidad, al igual que pretendió hacer Mitrídates VI Eupátor, rey del Ponto (120-63 a. C.), en Quíos. En octubre del 69 a. C., Tigranocerta fue conquistada por los romanos al mando de Lúculo, después de una fulgurante campaña y de batir en combate abierto al grueso de un ejército armenio heterogéneo, inexperto y mal preparado. El asalto romano se vería facilitado por la sublevación de la población extranjera residente, la mayoría deportados entre los que abundaban los cilicios y los capadocios, que no habrían arraigado en la nueva comunidad y que aprovecharían la ocasión para recuperar su libertad y regresar a sus respectivas patrias. Lúculo facilitaría ese regreso, si bien el proceso de repoblación de las regiones afectadas por las deportaciones armenias sería completado por Pompeyo, que seguiría la estela de Lúculo y que, además, decidiría asentar en diversas ciudades despobladas de la Cilicia Pediasuna buena parte de los piratas que derrotaría en el 67 a. C.