Asociación entre las experiencias adversas y de victimización y la salud mental
[spa] La presente investigación tiene como objetivo principal estudiar el efecto de las Experiencias Adversas en la Infancia (ACEs, por sus siglas en inglés) en la salud mental. Para ello, en primer lugar, se ha estudiado la prevalencia de ACEs en una muestra de personas adultas con trastorno mental...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | tesis doctoral |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2024 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Barcelona |
| Repositorio: | Dipòsit Digital de la UB |
| OAI Identifier: | oai:diposit.ub.edu:2445/220191 |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/2445/220191 http://hdl.handle.net/10803/694159 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Psiquiatria infantil Psicopatologia infantil Violència infantil Child psychiatry Child psychopathology Violence in children |
| Sumario: | [spa] La presente investigación tiene como objetivo principal estudiar el efecto de las Experiencias Adversas en la Infancia (ACEs, por sus siglas en inglés) en la salud mental. Para ello, en primer lugar, se ha estudiado la prevalencia de ACEs en una muestra de personas adultas con trastorno mental grave. En un segundo lugar, y con el objetivo de conocer si existen diferencias significativas en las prevalencias de estas experiencias en personas con y sin trastorno, se ha realizado un estudio comparando las ACEs de jóvenes estudiantes universitarios. En último lugar, se ha realizado un estudio para observar el impacto de ACEs en el bienestar mental autoreportado. Por lo que respecta a los participantes, la muestra del Estudio I se compone de 74 personas, 32 hombres (43,2%) y 42 mujeres (56,8%) con un trastorno mental grave de la ciudad de Barcelona, los cuales, en su mayoría, están vinculadas a un Centro de Salud Mental para Adultos y cuentan con el certificado de discapacidad. Las personas participantes tienen edades comprendidas entre los 21 y los 68 años, con una edad promedio de 42,03 años (DE = 9,60). Para los Estudios II y III se ha contado con una muestra de 1.023 estudiantes universitarios, con una proporción de hombres del 28,4% y mujeres del 71,6%, y edades comprendidas entre los 18 y los 64 años (M = 20,10, DE = 3,93). Se ha usado el Adverse Childhood Experiences International Questionnaire (ACE-IQ, por sus siglas en inglés) (Felitti et al., 1998) para medir las adversidades vividas durante la infancia. Los datos demográficos se han recabado a través de un cuestionario desarrollado ad hoc para la investigación, mientras que los datos clínicos sobre la salud física y mental general se han obtenido a través de preguntas desarrolladas en base al cuestionario usado en el estudio ACE de la universidad de Liverpool John Moores University (Ford et al., 2016), así como también en base al Traumatic Life Events Questionnaire (TLEQ por sus siglas en inglés) (Kubany et al., 2000). Por otro lado, para medir el nivel de bienestar mental de forma autoreportada por parte de los estudiantes se ha usado la Short Edinburgh-Warwick Mental Well-being Scale o Escala de Bienestar Mental de Edimburgo-Warwick Corta (SWEMWBS, por sus siglas en inglés). Para comparar las prevalencias entre diferentes grupos se ha empleado el estadístico Chi cuadrado y la medida de la Odds Ratio (OR) junto con su correspondiente intervalo de confianza (IC) y se ha establecido la significancia estadística en un nivel de p < ,05. Para observar el impacto de las ACEs en el bienestar mental de los estudiantes, se ha realizado una regresión lineal múltiple y jerárquica y se han usado, como variables de control, la edad, la orientación sexual, el país de origen y la presencia de trastorno mental. Los resultados de los estudios muestran que las personas con trastorno mental presentan altas prevalencias de ACEs, especialmente de las formas más graves. En adultos con trastorno mental grave, el abuso físico ha sido reportado por más del 50%, y, el abuso sexual, por más de uno de cada tres participantes, teniendo las mujeres seis veces más probabilidad de haber sufrido abuso sexual infantil con contacto físico que los hombres (OR = 6,36; IC 95%: 1,89-21,34). Cuando se han llevado a cabo comparaciones entre grupos de estudiantes con y sin trastorno mental, se ha visto que aquellos con trastorno tienen casi cuatro veces más probabilidades de haber sufrido cualquier ACE en comparación con aquellos sin trastorno mental (OR = 3,83; IC 95%: 1,66-8,88).En cuanto al impacto de las ACEs en el bienestar mental de los estudiantes, el análisis ha mostrado que tener un diagnóstico de trastorno mental es el predictor más fuerte de niveles más bajos de bienestar (β = -,635, t(1015) = -6,49 p < ,001), seguido de haber sufrido un alto número de ACEs (β = - ,454, t(1015) = -3.59, p < ,001) o haber sufrido victimización física en el hogar y victimización por parte de iguales (β = -,429, t(1015) = -6,16, p < ,001). Se concluye que haber vivido experiencias de victimización en la infancia es algo común en la vida de las personas con trastorno mental, apoyando la idea de que las ACEs pueden ser factores sociales de peso que contribuyen al desarrollo de trastornos mentales en la edad adulta. Además, también se ha visto que tener un trastorno mental predice niveles más bajos de bienestar mental, por lo que se subraya la necesidad de promover la comprensión y el apoyo hacia aquellos que luchan con problemas de salud mental. Esta investigación busca guiar a los profesionales de la salud hacia una intervención más integral y adecuada, a la vez que aporta datos para la comprensión del origen y el desarrollo de las enfermedades mentales. |
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