La materia novelesca de las Relaciones de la vida del escudero Marcos de Obregón de Vicente Espinel

[spa]Esta investigación, cuyo propósito es identificar y describir los elementos novelescos que conforman "Marcos de Obregón", consta de cinco capítulos, que detallan los procedimientos utilizados por el autor en la elaboración del texto, cuya materia prima es su propia autobiografía. Espi...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Aguayo Cisternas, Gonzalo Ricardo
Formato: tesis doctoral
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2013
País:España
Recursos:Universidad de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de la UB
OAI Identifier:oai:diposit.ub.edu:2445/49185
Acesso em linha:https://hdl.handle.net/2445/49185
http://hdl.handle.net/10803/129279
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:Novel·la picaresca
Espinel, Vicente, 1550-1624. Vida del escudero Marcos de Obregón
Picaresque novel
Descrição
Resumo:[spa]Esta investigación, cuyo propósito es identificar y describir los elementos novelescos que conforman "Marcos de Obregón", consta de cinco capítulos, que detallan los procedimientos utilizados por el autor en la elaboración del texto, cuya materia prima es su propia autobiografía. Espinel construye al protagonista de su novela a su imagen y semejanza. Varios de sus episodios vitales coinciden con los del protagonista, un escudero que en el final de sus días cuenta su historia vital. Otra fuente de inspiración la constituyen sus lecturas literarias, filosóficas y religiosas, ricas en ideas acopladas a los episodios del relato. Pero también estas les serán útiles para dotar al texto de moralidad y doctrina religiosa contrarreformista. Así, el texto cumpliría con los principios horacianos del "docere" y "delectare". El primer capítulo consta de una reseña biográfica de Espinel, relevante por los episodios comunes que comparten autor y personaje. También se aluden a ciertos acontecimientos históricos que contextualizan la obra en el tiempo y espacio para otorgarle verosimilitud a la fábula, según la preceptiva neoaristotélica que el autor sigue. El segundo capítulo se concentra en la estructura de la obra. El enorme influjo que la picaresca tuvo sobre ella se evidencia tanto en la arquitectura textual como en la estructura narrativa. Espinel sigue el modelo del "Guzmán de Alfarache" para organizar su historia, distribuida en tres grandes segmentos llamados relaciones. Estas se dividen en capítulos denominados descansos, donde se introduce, cuenta y luego moraliza un determinado acontecimiento. La narración retrospectiva y autodiegética será otro aporte del género. Espinel sigue también al "Buscón" de Quevedo y a los relatos de Cervantes, por quien siente profunda admiración, pero también se apoya en los escritos misceláneos de Mexía o Torquemada, como lo demuestra el análisis textual. El tercer capítulo describe la influencia del género bizantino. Estos relatos fueron alabados por la preceptiva porque los protagonistas de las historias clásicas, Las etiópicas de Heliodoro o Leucipa de Tacio, representaban modelos virtuosos. El resurgimiento del género en el Siglo de Oro había comenzado con el Clareo de Núñez de Reinoso y la Selva de Contreras, y continuó con el Peregrino de Lope y el Persiles de Cervantes, a quienes Espinel siguió atentamente. Los rasgos bizantinos se hacen más notorios en el relato americano de la tercera relación, aunque son también perceptibles en el resto del texto. Fundamental resulta para ello la adaptación de la técnica narrativa del género "in media res". El cuarto capítulo detalla el debate de la crítica acerca de la pertenencia de la novela a la picaresca. En lo sustancial, se coincide en que el protagonista no es un pícaro, pero la presencia del género es visible en la estructura y el cuadro social de la obra. Marcos de Obregón dialoga con diversos textos clásicos o de la época. Esto evidencia el procedimiento hipertextual en la creación de la novela, aunque la picaresca sea el género más destacable. El escudero solo en ocasiones actúa como pícaro para burlar a quienes sí lo son o para escapar de situaciones problemáticas. El último capítulo centra el análisis en las figuras del escudero y el soldado. El autor decidió hacer reconocible su figura a través de un personaje, perteneciente al mismo estrato social, con un oficio común al suyo. Ambos sirvieron a nobles o distinguidos caballeros. Finalmente, Espinel estuvo atento a las narraciones de soldados como la autobiografía de Alonso Enríquez o Jerónimo Pasamonte, quienes prestaron sus servicios militares a la Corona, y adoptó de ellas la figura del soldado y el relato retrospectivo de sus aventuras.