¿Resignificar monumentos y construir contra-monumentos? Por una teoría materialista frente a una práctica ideológica

Tras trazar el origen de los monumentos en la acumulación violenta de capitales y la aparición de un capitalismo racial en Europa occidental, donde la teoría de la construcción y conservación de monumentos se revistió de humanismo universal, se expone la problemática de las disciplinas que defienden...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Palacios González, Daniel
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2023
País:España
Institución:Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Repositorio:DIGITAL.CSIC. Repositorio Institucional del CSIC
OAI Identifier:oai:digital.csic.es:10261/402893
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10261/402893
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Capital (Economía)
Colonialismo
Conflicto
Conservación (Patrimonio)
Descolonización
Estatuas
Iconoclasia
Resignificación
Historic monuments
Collective memory
Descripción
Sumario:Tras trazar el origen de los monumentos en la acumulación violenta de capitales y la aparición de un capitalismo racial en Europa occidental, donde la teoría de la construcción y conservación de monumentos se revistió de humanismo universal, se expone la problemática de las disciplinas que defienden la resignificación de los mismos o la construcción de contra monumentos. Ambas teorías siguen explicitando los intereses de las clases dominantes y forman parte de la reproducción de sus ideologías, al relegar a los colectivos históricamente reprimidos, oprimidos y explotados a espacios de subalternidad monumental a la vez que se defiende mantener en el espacio público los monumentos de las clases dominantes, solo resignificados asegurando así la perpetuación de las desigualdades. Este hecho se complementa con el menosprecio a los monumentos realistas realizados por movimientos de liberación nacional y emancipadores, los cuales sí que pueden ser destruidos en el marco de las intervenciones occidentales sin abrir el debate de la conservación o la resignificación. Se defiende por tanto la necesidad de abandonar perspectivas conservadoras desde las disciplinas de la historia del arte y la conservación de patrimonio y reconocer la legitimidad social de ciertos movimientos iconoclastas y de la construcción de nuevos monumentos.