Las cuevas de la Sierra de Atapuerca y el uso humano del paisaje kárstico durante el Pleistoceno (Burgos, España)

El karst de la Sierra de Atapuerca representa un interesante sistema multinivel, inactivo y heredado de antiguos niveles de base plio-pleistocenos, que alberga los enclaves prehistóricos más importantes para el conocimiento del poblamiento antiguo en Eurasia, y que fue declarado Patrimonio de la Hum...

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Detalhes bibliográficos
Autores: Ortega, A. I., Benito-Calvo, Alfonso, Martín, M.A., Pérez González, Alfredo, Parés Casanova, J.M., Bermúdez de Castro, José María, Arsuaga Ferreras, Juan Luis, Carbonell i Roura, Eudald
Tipo de documento: artigo
Data de publicação:2018
País:España
Recursos:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositório:Docta Complutense
Idioma:espanhol
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/18547
Acesso em linha:https://hdl.handle.net/20.500.14352/18547
Access Level:Acceso aberto
Palavra-chave:551.44
569.89
Espeleogénesis
karst
ocupación humana
Pleistoceno
Sierra de Atapuerca
Human occupation
Pleistocene
speleogenesis.
Paleontología
Prehistoria
2416 Paleontología
5504.05 Prehistoria
Descrição
Resumo:El karst de la Sierra de Atapuerca representa un interesante sistema multinivel, inactivo y heredado de antiguos niveles de base plio-pleistocenos, que alberga los enclaves prehistóricos más importantes para el conocimiento del poblamiento antiguo en Eurasia, y que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2000 por la UNESCO. Estas cuevas se originan a partir de conductos subhorizontales con paleodrenajes en sentido SN, localizándose la zona de descarga en la cabecera del río Pico. Los conductos están organizados en tres niveles principales que aparecen colgados entre 90 y 60 m sobre el actual cauce del río Arlanzón, coincidiendo con los niveles de base generados por sus terrazas fluviales T2, T3 y T5. La incisión fluvial liberó de las aguas los conductos superiores mientras se excavaban los niveles inferiores del karst. Las cuevas que iban quedando accesibles fueron utilizadas por la fauna y los homininos, conservando un registro arqueo-paleontológico de más de 1,2 Ma.