Brechas digitales e Inteligencia Artificial. Empezando por el principio

La literatura científica y de divulgación ha dedicado gran atención al desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA), abordando sus alcances, impacto educativo, laboral y sus implicancias éticas y creativas. Este artículo, sin embargo, propone retroceder y analizar la evolución histórica e instituci...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Molina Derteano, Pablo
Formato: artículo
Fecha de publicación:2025
País:España
Recursos:Universitat Autònoma de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ddd.uab.cat:323091
Acesso em linha:https://ddd.uab.cat/record/323091
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:Europa
Amèrica Llatina
Bretxa digital
Historia
Desigualtats regionals
Descrição
Resumo:La literatura científica y de divulgación ha dedicado gran atención al desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA), abordando sus alcances, impacto educativo, laboral y sus implicancias éticas y creativas. Este artículo, sin embargo, propone retroceder y analizar la evolución histórica e institucional del concepto de brecha digital, comparando Europa y América Latina. El término "brecha digital" surgió en los años 90, impulsado por Larry Irving y la NTIA, y documentado en informes como Falling Through the Net, que evidenciaron desigualdades en el acceso a tecnologías. Investigadores como Norris (2012) y Van Dijk (2000) ampliaron el concepto a la segunda generación, considerando factores como motivación, acceso, habilidades y uso, y mostrando cómo la exclusión digital refuerza desigualdades sociales. En América Latina, la desigualdad digital ha mostrado avances y desafíos, agravados por crisis fiscales. En Europa, la integración y la globalización tecnológica aceleraron el proceso. Las brechas digitales han evolucionado desde el acceso físico (primera generación) hasta el uso, las habilidades y los efectos combinados con otras privaciones (tercera generación). La pandemia de COVID-19 profundizó estas fracturas y planteó nuevos retos, como la brecha algorítmica y la sostenibilidad. El debate sobre la conectividad como derecho humano sigue abierto.