| Sumario: | La crónica es una forma muy frecuente en la historiografía cristiana. Las cronografías griegas y los fastos latinos con su función apologética sirvieron de modelos, pero sólo el concepto judeo-cristiano del tiempo y de la historia hizo posible su peculiar mezcla de medición del tiempo y reflexión histórica. La primera crónica cristiana de Eusebio tenía todavía una función apologética, pero también mostraba una interpretación cristiana de la Historia de forma fácilmente accesible, y ésta es probablemente la causa de su éxito. De Eusebio a Isidoro la mayor parte de los cronistas escribió sus obras como continuación de crónicas anteriores. Esto necesita una explicación, que podría hallarse en las circunstancias e intenciones de estos autores. Algunos de ellos sólo podían registrar las escasas informaciones que recibían, sin ser capaces de analizar su transfondo. A otros, sin embargo, la forma de la crónica parece haberles servido para darle una apariencia objetiva a una información partidista.
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