Érase una vez en… Hollywood, el cine según el cine (Análisis de la película "Once Upon a Time in... Hollywood", Quetin Tarantino)

Lo que iba a ser una novela en la que Tarantino diera rienda suelta a su vocación esencial, la de escritor (“me pase un año reescribiendo los dos primeros capítulos) , se convirtió finalmente en la película más cinéfila y mitómana del multifacético cineasta. Un viaje evocador a un pasado inventado....

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: García Serrano, Federico Nicolás
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2019
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/5974
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/5974
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:791
Érase una vez en ... Hollywood
Quetin Tarantino
Analisis de la película
Análisis fílmico
Crítica cinematográfica
Cine (Ciencias de la Información)
Películas cinematográficas
3325.03 Cinematografía
6203.01 Cinematografía
Descripción
Sumario:Lo que iba a ser una novela en la que Tarantino diera rienda suelta a su vocación esencial, la de escritor (“me pase un año reescribiendo los dos primeros capítulos) , se convirtió finalmente en la película más cinéfila y mitómana del multifacético cineasta. Un viaje evocador a un pasado inventado. A un mundo forjado en la imaginación, donde la realidad coexiste con los mitos y los sueños. Un homenaje al Hollywood de los últimos años de la década de los sesenta, de la mano de dos personajes de ficción que se hacen un hueco, una vida paralela, como “vecinos” de dos de los grandes mitos del momento: Sharon Tate y Roman Polanski. Una mirada apologética, endogámica, hacia Hollywood, que le ha permitido transmutar acontecimientos para revivir los tiempos previos a los más trágicos acontecimientos jamás vividos en la Meca del cine. Esta vez la historia cumple de maravilla su función de cuento: érase una vez… una encendida historia sobre la amistad y la fascinación que produce vislumbrar los entresijos de la mayor fábrica de sueños que jamás pueda imaginarse, para cambiar la realidad al antojo de una película. Y un colorín colorado que se pone allí donde más nos gusta, para que la vida no empañe el glamour ni arruine el final edulcorado de todo cuento nacido de una mirada mágica.