La cara del poder. Una derivación iconográfica de Giménez Caballero y algunas consideraciones sobre arte y fascismo.
En 1944, T. S. Eliot ensayaba una definición de clásico; sin duda el poeta debió pensar mucho en la utilización que los totalitarismos de los años 30 habían hecho del término; él mismo había tenido lo que Robert Griffin ha denominado, con gran acierto, una sensación de comienzo,1 aunque fuera menos...
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| Tipo de recurso: | capítulo de libro |
| Fecha de publicación: | 2019 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Castilla-La Mancha |
| Repositorio: | RUIdeRA. Repositorio Institucional de la UCLM |
| OAI Identifier: | oai:ruidera.uclm.es:10578/41140 |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/10578/41140 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Fascismo Giménez Caballero Historia del Arte |
| Sumario: | En 1944, T. S. Eliot ensayaba una definición de clásico; sin duda el poeta debió pensar mucho en la utilización que los totalitarismos de los años 30 habían hecho del término; él mismo había tenido lo que Robert Griffin ha denominado, con gran acierto, una sensación de comienzo,1 aunque fuera menos duradera y definitiva que la de su amigo Erza Pound. En su escrito, Eliot argumenta su definición al margen de la dicotomía entre clásico y romántico, un par de términos que pertenecen a la política literaria; 2 situado, por tanto, al margen de la polémica (lo que no deja de parecer sospechoso), en los ámbitos de lo absoluto, un clásico (y Virgilio cumpliría todos los requisitos para serlo) representa para él un momento de madurez histórica de un pueblo, la suficiente como para despertar una conciencia histórica; lo clásico debe, dentro de sus limitaciones formales, expresar el máximo posible del rango total de los sentimientos que representan el carácter del pueblo que habla esa lengua .3 Así que la condición política del clásico parece quedar oculta tras la categoría nacionalista; un concepto muy alejado del de Saint-Beuve (al que Eliot menciona en su escrito): un verdadero clásico […] es un autor que ha enriquecido el espíritu humano. |
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