Sobre las pinturas del colegio de San Teodomiro de la Compañía de Jesús de Carmona.

Dentro del gran patrimonio que poseían los colegios de la Compañía de Jesús en el momento de su expulsión, el más difícil de rastrear es el patrimonio eclesiástico, concretamente los bienes muebles. Este grupo está compuesto por una extensa tipología que varía en función del soporte y del uso. Tras...

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Detalles Bibliográficos
Autores: García Baeza, Antonio, Martín Pradas, Antonio
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2022
País:España
Institución:Universidad Pablo de Olavide (UPO)
Repositorio:RIO. Repositorio Institucional Olavide
Idioma:español
OAI Identifier:oai:rio.upo.es:10433/15765
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10433/15765
Access Level:acceso abierto
Descripción
Sumario:Dentro del gran patrimonio que poseían los colegios de la Compañía de Jesús en el momento de su expulsión, el más difícil de rastrear es el patrimonio eclesiástico, concretamente los bienes muebles. Este grupo está compuesto por una extensa tipología que varía en función del soporte y del uso. Tras la expulsión de la orden de sus reinos, Carlos III y su consejo planificaron un sistema de inventarios de todo tipo de bienes, pasando las pinturas a ser propiedad de la Corona. En el presente artículo nos vamos a centrar en el ámbito de la pintura, gracias al inventario que se realizó de las dependencias del colegio de San Teodomiro de Carmona en 1767. Algunas de ellas fueron vendidas, otras cedidas a instituciones como la universidad, arzobispado e incluso a parroquias y conventos locales. Por último, las de pintores famosos pasaron a engrosar los fondos de las academias reales.