Beneficencia y "cuestión social": una contaminación arcaizante

El artículo realiza un análisis de los diversos elementos que componían el discurso conservador frente a la cuestión social durante la Restauración canovista. Se descubre que muchos de ellos procedían de la cantera del tradicionalismo católico. En concreto, buena parte de los planteamientos, actitud...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Carasa Soto, Pedro
Formato: artículo
Fecha de publicación:2004
País:España
Recursos:Universidad del País Vasco
Repositorio:Addi. Archivo Digital para la Docencia y la Investigación
OAI Identifier:oai:addi.ehu.eus:10810/38010
Acesso em linha:http://hdl.handle.net/10810/38010
Access Level:acceso abierto
Descrição
Resumo:El artículo realiza un análisis de los diversos elementos que componían el discurso conservador frente a la cuestión social durante la Restauración canovista. Se descubre que muchos de ellos procedían de la cantera del tradicionalismo católico. En concreto, buena parte de los planteamientos, actitudes y praxis que la élite conservadora aplicó a la cuestión social se inspiraban en los principios de la caridad estamental y de la beneficencia ilustrada. Así, definieron los conflictos sociales nuevos en clave arcaica, justificaron la existencia de las desigualdades sociales con el mismo discurso tradicional católico, posibilitaron un amplio despliegue de viejas prácticas asistenciales de carácter religioso, promovieron una desmedida expansión de las fundaciones eclesiásticas y minimizaron la intervención del Estado y de los municipios en el problema social. Se concluye que la influencia de los elementos de la beneficencia tradicional en el planteamiento de la cuestión social significó una contaminación arcaizante de la política social del conservadurismo español hasta principios del XX, un freno en la implantación del reformismo social entre las élites, serias limitaciones en el intervencionismo del Estado en la política social y una fuerte consolidación de la arcaica cultura de la pobreza en el pueblo. Aplicó soluciones viejas a problemas nuevos y quiso tratar al emergente mundo obrero de la industrialización con las mismas pautas de paternalismo, armonización y bálsamo benéfico que la Iglesia había aplicado al pauperismo tradicional del Antiguo Régimen.