Neuropsychological deficits and cerebral lesions in mild traumatic brain injury
El traumatismo craneoencefálico leve (TCE-L) representa alrededor del 80% de todos los traumatismos craneoencefálicos. La conmoción cerebral se considera generalmente un sinónimo del TCE-L, a pesar de que hay mucha controversia sobre su diagnóstico y sobre la etiología de los síntomas postconmociona...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | tesis doctoral |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2019 |
| País: | España |
| Institución: | CBUC, CESCA |
| Repositorio: | TDR. Tesis Doctorales en Red |
| OAI Identifier: | oai:www.tdx.cat:10803/669911 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/10803/669911 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Commoció cerebral Ccommoción cerebral Concussion Traumatisme craneoencefàlic lleu Traumatismo craneoencefálico leve Mild traumatic brain injury Resultat postcommoció Resultado postcomocional Post-concussion outcome Ciències de la Salut 159.9 |
| Sumario: | El traumatismo craneoencefálico leve (TCE-L) representa alrededor del 80% de todos los traumatismos craneoencefálicos. La conmoción cerebral se considera generalmente un sinónimo del TCE-L, a pesar de que hay mucha controversia sobre su diagnóstico y sobre la etiología de los síntomas postconmocionales persistentes (SPCP). La identificación de biomarcadores fiables para la conmoción es una clara necesidad clínica que permanece insatisfecha. El objetivo de la presente tesis ha sido evaluar la prevalencia de síntomas postconmocionales y alteraciones cognitivas durante la fase temprana después de un TCE-L, a una semana y a los 3 meses, y examinar la relación entre el perfil neuropsicológico con factores clínicos, neurorradiológicos y genéticos, y determinados biomarcadores sanguíneos. Los pacientes se reclutaron prospectivamente en las Urgencias de Neurotraumatología del Hospital Universitario Vall d’Hebron, un centro terciario de traumatología de Barcelona. Los pacientes diagnosticados con TCE-L (una puntuación en la Escala de Coma de Glasgow de 14 o 15) fueron seleccionados entre 18 y 65 años, con exploración neurológica normal, sin alteraciones en la tomografía computarizada (TC) craneal, sin antecedentes de enfermedad neurológica, o psiquiátrica o TCE, y sin politraumatismo. Además, se requería haber presentado una conmoción cerebral. Ochenta y nueve pacientes fueron reclutados durante abril 2013 y abril 2017. La tesis se presenta como un compendio de dos artículos publicados previamente en revistas con revisión por pares. En el primer artículo, de 1144 casos consecutivos que habían acudido con TCE-L al centro, solo 77 (6,7%) cumplían todos los criterios descritos anteriormente. Cuarenta y uno de ellos (3.7%) aceptaron participar en el estudio. A una semana después de la conmoción, los pacientes mostraron un rendimiento cognitivo inferior al grupo control en múltiples pruebas cognitivas, especialmente en aprendizaje y memoria verbal. Además, a pesar de haber presentado una TC normal, la resonancia magnética (RM) mostró alteraciones cerebrales estructurales lesiones en siete de 20 pacientes, de los cuales sugestivas de daño axonal difuso en dos casos. Actualmente, la autoevaluación de síntomas por parte del paciente es una parte esencial de la examinación de la conmoción, aunque los criterios para la detección de SPCP son altamente inconsistentes. En el segundo artículo, los resultados mostraron que una cohorte de 60 adultos sanos, sin antecedentes de TCE y sin hallazgos relevantes en la RM cerebral, refería con frecuencia síntomas parecidas a las conmocionales. En base a un criterio de tres o más síntomas, 58.3% de ellos se hubieran podido diagnosticar con SPCP. Aplicando un método empírico, el umbral superior del interval de referencia fue 10.5 síntomas, de un total de 22. En Anexos se presentan análisis posteriores, que indicaron que la expresión de S100b, el factor de crecimiento endotelial A (VEGF-A) y la proteína C reactiva se vio incrementada en las primeras 24 horas después del TCE-L, en comparación con los niveles de referencia. Los análisis neuropsicológicos mostraron que en esta cohorte las alteraciones cognitivas no persistían a los 3 meses del TCE-L. No obstante, 22 de 46 casos (47.9%) aún refería por lo menos 3 síntomas, de los cuales 7 casos más de 10. Asimismo, los resultados apuntan hacia una modulación del rendimiento mnésico post-conmocionales por los polimorfismos de los genes ANKK1 y PARP-1. Esto resultados apuntan a que el TCE-L no debería ser considerado un acontecimiento banal. Los presentes resultados avalan la inclusión en el manejo clínico del TCE-L de herramientas como el SCAT2, que ofrecen una evaluación sistemática de síntomas, signos e indicadores de conmoción. Modelos futuros diseñados para el cribaje de pacientes en riesgo de manifestar quejas post-conmocionales podrían beneficiarse de tener en cuenta las tasas base de SPCP. |
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