La Iniciativa de Agenda en América Latina y la Unión Europea

Las instituciones de la democracia representativa enfrentan un proceso de descrédito y desafección que ha conducido a la búsqueda de mecanismos que permitan renovarla, especialmente a través de la “innovación democrática”. Sin embargo, el diseño defectuoso o el uso improvisado de algunos de estos in...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Suárez Antón, Orestes J.
Tipo de recurso: tesis doctoral
Fecha de publicación:2017
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/22784
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/22784
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:321.7(043.2)
Democracia
Democracy
Sistemas políticos
5907 Sistemas Políticos
Descripción
Sumario:Las instituciones de la democracia representativa enfrentan un proceso de descrédito y desafección que ha conducido a la búsqueda de mecanismos que permitan renovarla, especialmente a través de la “innovación democrática”. Sin embargo, el diseño defectuoso o el uso improvisado de algunos de estos instrumentos, han generado nuevos problemas de representación, legitimidad y conexión entra ciudadanía y políticas públicas. En este escenario, esta tesis se centra en un mecanismo de tipo indirecto que en teoría debería de contribuir a paliar la crisis de representación: la Iniciativa de Agenda. Pese a su amplia presencia en los ordenamientos jurídicos de América Latina y de la Unión Europea, así como en el debate político actual, es objeto de una muy escasa atención académica. Conforme a la Iniciativa de Agenda (IA) o Iniciativa Legislativa Popular (ILP), indirecta, un grupo de ciudadanos plantea una propuesta normativa ante el legislador, responsable último de la decisión final sobre esa iniciativa surgida “desde abajo”. La propuesta no conduce a una decisión vinculante sino que persigue instalar el tema en la agenda pública y parlamentaria mientras delega el resultado final al Parlamento. La IA, entonces, puede resultar idónea a la hora de fortalecer la legitimidad democrática al ofrecer, de una parte, la oportunidad de impulsar iniciativas políticas a los representados y, de otra, al dar a los representantes la posibilidad de informar, debatir y, a la postre, decidir sobre cuestiones de interés público, esto es, de argumentar sobre sus decisiones con la ciudadanía. Adecuadamente configurada, debe de ofrecer un reforzamiento recíproco de los principales actores de la democracia, evitando los efectos de ruptura de la representación que puede originar un referéndum...