La jornada escolar en la vida cotidiana de la infancia

La distribución del tiempo en la educación regula la vida cotidiana de los alumnos. Se adoptan ritmos expresados en periodos lectivos y vacacionales, y esto supone una fuente de problemas a la hora de llegar a un acuerdo sobre cuál es la mejor manera de distribuir el tiempo en una sociedad cada vez...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Morán de Castro, María del Carmen, Caride Gómez, José Antonio
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2005
País:España
Institución:Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP)
Repositorio:Redined. Red de Información Educativa
OAI Identifier:oai:redined.educacion.gob.es:11162/34502
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11162/34502
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:jornada escolar
tiempo lectivo
tiempo libre
distribución del tiempo
flexibilidad
socialización
Descripción
Sumario:La distribución del tiempo en la educación regula la vida cotidiana de los alumnos. Se adoptan ritmos expresados en periodos lectivos y vacacionales, y esto supone una fuente de problemas a la hora de llegar a un acuerdo sobre cuál es la mejor manera de distribuir el tiempo en una sociedad cada vez más cambiante y compleja. La escuela planifica y gestiona los tiempos de que dispone tomando en cuenta dos localizaciones esenciales: el centro escolar y el hogar, el currículo y el ocio. Los niños son obligados a asumir las normas temporales de la jornada escolar: el tiempo se convierte en algo regulado que facilita la actividad colectiva y fomenta la autodisciplina. La alternancia de la actividad escolar y las vacaciones marca un ritmo que conduce a unas obligaciones que, a menudo, contradicen los ritmos físicos y psicológicos de los alumnos. La distribución temporal de los niños se suele realizar teniendo en cuenta más los intereses de las Administraciones Públicas, los profesores y las familias que las de los propios niños. Existen cuatro tiempos principales en la vida cotidiana de los niños escolarizados: familiar, escolar, peri-escolar y extra-escolar. Se percibe una sobrecarga de actividades tanto en la jornada escolar partida como en la continua, con algunas diferencias entre ambas. Parece urgente plantear una reflexión sobre la educación y su obsoleta organización temporal, buscando nuevas formas de organizar el tiempo que se adapten mejor a los nuevos ritmos que marca la sociedad.