| Sumario: | Uno de los resultados de las transformaciones del siglo XIX fue el desarrollo espectacular de las ciudades. En España fueron las poblaciones portuarias las que experimentaron reformas más evidentes, favorecidas por los avances en las comunicaciones, la industria y la tecnología. Según avanzaba la centuria, se fue gestando una ciudad que pretendía ser símbolo del progreso, pero también surgía un espacio físico donde se germinó la lucha social y la batalla entre los partidarios de ese mismo progreso y los que añoraban el pasado. Con estas consideraciones, en las páginas que siguen se analiza la utilidad de la iconografía urbana para entender el modo en que el fueron asimilados dichos cambios en la época. Algunos artistas optaron por ensalzarlos, mientras que otros los ignoraron, evidenciando su rechazo hacia esa idea de progreso que se había intentado instaurar. Era el reflejo del debate que vivió la sociedad finisecular, cuya vida cotidiana se vio afectada, para bien o para mal, por la modernización y sus consecuencias.
|