La muerte del autor atribuido en el teatro áureo
[ES]Hay episodios de la historia de la literatura que parecen un eco de la versión popularizada del “efecto mariposa”: un impresor del siglo XVII decide publicar una obra teatral a nombre de un escritor para vender más ejemplares y una consecuencia de esta decisión es que, siglos más tarde, filólogo...
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Estado: | Versión aceptada para publicación |
| Fecha de publicación: | 2024 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Salamanca (USAL) |
| Repositorio: | GREDOS. Repositorio Institucional de la Universidad de Salamanca |
| OAI Identifier: | oai:gredos.usal.es:10366/159269 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/10366/159269 |
| Access Level: | acceso embargado |
| Palabra clave: | Estilometría Teatro de los Siglos de Oro Autoría Humanidades digitales 5506.13 Historia de la Literatura 6203.10 Teatro |
| Sumario: | [ES]Hay episodios de la historia de la literatura que parecen un eco de la versión popularizada del “efecto mariposa”: un impresor del siglo XVII decide publicar una obra teatral a nombre de un escritor para vender más ejemplares y una consecuencia de esta decisión es que, siglos más tarde, filólogos en distintos continentes debaten acerca de la fiabilidad, causas y sentidos de dicha atribución. Esto se debe a que, junto al tópico del miedo a la página en blanco, existe un cierto miedo al nombre en blanco, a la anonimia, a la falta de una atribución autorial que sirva como asidero. Muchos son los ejemplos que podrían traerse a colación desde los orígenes de la cultura occidental: desde la atribución de la Ilíada y la Odisea a un mismo aedo llamado Homero, pasando por obras del corpus pseudoaristotélico, hasta las atribuciones de los evangelios canónicos. El hecho de que tras cada texto hay un individuo —o varios, en el caso de obras colectivas— genera esa mezcla de curiosidad y desazón cuando una obra que nos interesa carece de autoría segura. De ahí ese impulso histórico por vincular textos a nombres específicos a costa de la veracidad. Sin embargo, los fenómenos históricos pueden tener un final. Quizá en nuestro siglo XXI, gracias a la estilometría digital, veamos el fin del autor atribuido. |
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