La problemática de la antropología filosófica de la educación

No podemos ponernos a educar sin saber que es lo que queremos conseguir y así, hemos de plantearnos cual es la esencia de una persona, qué dimensiones de ella debemos desarrollar, que actitudes y valores hemos de tener en cuenta para su más perfecto desenvolvimiento individual y social. El hombre es...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Barrio Maestre, José María
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:1998
País:España
Institución:Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP)
Repositorio:Redined. Red de Información Educativa
OAI Identifier:oai:redined.educacion.gob.es:11162/71739
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11162/71739
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:filosofía de la educación
socialización
personalidad
Descripción
Sumario:No podemos ponernos a educar sin saber que es lo que queremos conseguir y así, hemos de plantearnos cual es la esencia de una persona, qué dimensiones de ella debemos desarrollar, que actitudes y valores hemos de tener en cuenta para su más perfecto desenvolvimiento individual y social. El hombre es un ser de proyectos, de futuro y su manera de relacionarse con el futuro es la de estar abierta a él. El futuro se nos presenta como una oferta a nuestra libertad. Al ser indeterminado se convertirá, a través de las decisiones que vamos tomando en el tiempo, en nuestro propio ser. Pero, se puede educar la voluntad para que el hombre en su actuar no proceda a la ligera, hacerle consciente que ha de ponderar las consecuencia de sus actuaciones, enseñarle a que use rectamente su libertad, a que someta sus ideas y su comportamiento a normas éticamente legitimables. Por ello, la educación no es un lujo, sino algo esencial para el hombre que sólo termina con la muerte.