Servitude humanie et communaté divine dans la tragédie grecque

La idea de la dependencia en la tragedia griega sólo puede ser definida a partir de múltiples aspectos. El que la dependencia divina sea uno de estos aspectos implica una aproximación bidimensional: por un lado, el estudio de las relaciones que el ser humano desarrolla con el elemento divino, por ot...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Serghidou, Anastasia
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2001
País:España
Institución:Universidad de Huelva (UHU)
Repositorio:Arias Montano. Repositorio Institucional de la Universidad de Huelva
Idioma:francés
OAI Identifier:oai:ariasmontano.uhu.es:10272/2776
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10272/2776
Access Level:acceso abierto
Descripción
Sumario:La idea de la dependencia en la tragedia griega sólo puede ser definida a partir de múltiples aspectos. El que la dependencia divina sea uno de estos aspectos implica una aproximación bidimensional: por un lado, el estudio de las relaciones que el ser humano desarrolla con el elemento divino, por otro, las relaciones desarrolladas por los dioses entre ellos mismos. Tanto la comunidad humana como la divina, fundadas ambas en un sistema jerárquico y de dependencia que evoca las relaciones dueño-esclavo, se organizan a menudo a partir de modelos comunes. El propósito de la autora es estudiar la manera por la cual estas dos comunidades se entrecruzan a este nivel, y a partir de ahí averiguar el sentido de la sumisión trágica. Al estar fundada sobre lasevas, laphilia, la therapeia, la cha fis, y la cooperación, la servidumbre metafórica de los humanos parece en ocasiones reproducir el modelo de la dependencia divina: es el caso, por ejemplo, de los agentes cultuales. Al seguir de este modo las convenciones trágicas, el hombre, que depende de su destino y de la voluntad divina, es un esclavo permanente. Estas mismas relaciones de dependencia establecidas a partir de un modelo de dulzura vuelven a aparecer en el contexto realista de la servidumbre doméstica. En este contexto, la oposición formada por la pareja antitética dueño-esclavo parece estar atenuada por la civilización de las costumbres. Esta relación idealizada y construida a la imagen de aquella que se considera que el hombre establece con la autoridad suprema del ser divino, parece superponerse a la realidad esclavista: una realidad sobre la cual los trágicos se interrogan por vías metafóricas e indirectas.