La Guerra Fría Cultural en Colombia: petróleo y políticas de Washington para la “pacificación” del arte en tiempos conspiratorios

[spa] La investigación evidenciará cómo la consolidación del arte moderno en Colombia estuvo ligada a un proyecto político panamericano originado en Estados Unidos para combatir la influencia del comunismo en los intelectuales y artistas de América Latina durante la Guerra Fría, principalmente ataca...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Padilla Peñuela, Christian
Tipo de recurso: tesis doctoral
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2022
País:España
Institución:Universidad de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de la UB
OAI Identifier:oai:diposit.ub.edu:2445/191511
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2445/191511
http://hdl.handle.net/10803/687259
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Art contemporani
Guerra freda
Art colombià
Art llatinoamericà
Política cultural
Contemporary art
Cold War
Colombian art
Latin American art
Cultural policy
Descripción
Sumario:[spa] La investigación evidenciará cómo la consolidación del arte moderno en Colombia estuvo ligada a un proyecto político panamericano originado en Estados Unidos para combatir la influencia del comunismo en los intelectuales y artistas de América Latina durante la Guerra Fría, principalmente atacando y desestimulando la influencia del muralismo mexicano en los países de la región, y por otro lado, apoyando manifestaciones artísticas que consideraban apolíticas e inofensivas como la abstracción y otras tendencias emergentes, defendidas por sus valores formales y no por el contenido de las obras. Estas políticas culturales tuvieron su auge en Latinoamérica a través del curador cubano José Gómez Sicre (Matanzas, Cuba, 1916 – Washington, Estados Unidos, 1991) y su influyente cargo como director de la Sección de Artes Visuales de la Pan American Union (PAU), dependencia de la Organización de los Estados Americanos (OEA) ubicada en Washington. Desde la galería de la PAU, Gómez Sicre creó un programa artístico que tuvo recepción y proyección en Colombia a través de la crítica argentina Marta Traba, con quien coincidió en su aversión por el muralismo y el arte de denuncia política, y con quien convergió en el apoyo y defensa de las prácticas modernas entre los artistas jóvenes. El éxito de este programa se debió en gran medida al apoyo económico de la petrolera ESSO, filial en Colombia de la Standard Oil Company de Estados Unidos, que premió, promovió y financió proyectos artísticos a lo largo del continente basados en la concepción del arte como una expresión de creación y libertad en los países capitalistas, en oposición al realismo socialista como arte oficial del comunismo. Así, Estados Unidos, en la defensa de sus intereses económicos y comerciales ejerció intervencionismo cultural en Colombia a través del arte. La alianza entre Traba y Gómez Sicre delineó, definió e institucionalizó el concepto de arte moderno a través de libros y artículos de crítica, exposiciones, premios y la fundación de museos, logrando que una generación joven de artistas (entre quienes vale la pena mencionar a Alejandro Obregón, Fernando Botero, Eduardo Ramírez Villamizar y Edgar Negret) se proyectara con éxito internacionalmente por primera vez. De esta forma, la abstracción y la nueva figuración se convirtieron en manifestaciones artísticas de vanguardia que opacaron y marginaron la fuerte influencia en Colombia del muralismo mexicano y su pintura de denuncia política. Sin embargo, la misma conducta intervencionista de Estados Unidos en Latinoamérica dentro de sus políticas exteriores de Guerra Fría, expresada en intervenciones militares, apoyo a dictaduras y financiación de la represión al pensamiento disidente, produjo a mediados de la década de 1960 el repudio de los intelectuales, artistas y jóvenes, generando una inevitable ruptura de aquel proyecto panamericano para las artes. Los artistas e intelectuales politizaron su trabajo de acuerdo a las condiciones políticas y sociales del momento, y el mecenazgo cultural de Estados Unidos perdió su interés e impulso por continuar financiando las artes.