La Convención del Patrimonio Mundial y el Aleph

La Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural adoptada por la Unesco en noviembre de 1972 es fruto de un momento de cambios socioeconómicos y culturales bruscos en el siglo XX. Surge al final de un ciclo optimista, de fuerte crecimiento económico y de consolidación del e...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Fernández Salinas, Víctor
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2022
País:España
Institución:Universidad de Sevilla (US)
Repositorio:idUS. Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla
OAI Identifier:oai:idus.us.es:11441/148206
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/11441/148206
https://doi.org/10.33349/2022.107.5231
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural
Lista del Patrimonio Mundial
Directrices Prácticas para la Aplicación del Patrimonio Mundial
Comité del Patrimonio Mundial
Unesco
Convention Concerning the Protection of the World Cultural and Natural Heritage
World Heritage List
The Operational Guidelines for the Implementation of the World Heritage Convention
World Heritage Committee
Descripción
Sumario:La Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural adoptada por la Unesco en noviembre de 1972 es fruto de un momento de cambios socioeconómicos y culturales bruscos en el siglo XX. Surge al final de un ciclo optimista, de fuerte crecimiento económico y de consolidación del estado del bienestar en los países del llamado primer mundo y tiene la virtualidad y originalidad de considerar de forma paralela al patrimonio cultural y al natural. Pero, pocos meses después de su adopción, la crisis del petróleo inició un nuevo y complicado ciclo que desembocará en el actual mundo globalizado. Esto ha obligado a acomodar la filosofía de la Convención a contextos complejos y a veces vertiginosos. Además, la evolución de la Lista del Patrimonio Mundial desde su aparición en 1978, principal concreción de la Convención, ha acusado los envites de cambios conceptuales en patrimonio, las presiones políticas y los desequilibrios en su desarrollo, hasta el punto de que, desde ya un lejano 1994, el Comité del Patrimonio Mundial lleva impulsando estrategias para hacer este listado más representativo, equilibrado y creíble. Este proceso culmina con una importante revisión de las Directrices Prácticas para la Aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial en 2021 que, aún por implementar, anuncia nuevos procedimientos que traerán, presumiblemente, más sosiego a este ansiado listado cuyo merecido éxito es también fuente de algunos de sus principales problemas.