La economía de mercado, a la luz de la doctrina social de la Iglesia
La Encílica Rerum novarum dio en su momento un fuerte varapalo a la economía liberal dominante a finales del siglo pasado. Desde entonces, moralistas, filósofos y economistas andan divididos acerca de la moralidad del sistema económico llamado economía de mercado 1. Sería presuntuoso por mi parte in...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Fecha de publicación: | 1991 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Navarra |
| Repositorio: | Dadun. Depósito Académico Digital de la Universidad de Navarra |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:dadun.unav.edu:10171/12441 |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/10171/12441 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Materias Investigacion::Teología y Ciencias religiosas Iglesia católica Doctrina Social Economía de mercado |
| Sumario: | La Encílica Rerum novarum dio en su momento un fuerte varapalo a la economía liberal dominante a finales del siglo pasado. Desde entonces, moralistas, filósofos y economistas andan divididos acerca de la moralidad del sistema económico llamado economía de mercado 1. Sería presuntuoso por mi parte intentar dar aquí una respuesta definitiva a esa cuestión. Mi objetivo es mucho más modesto: como economista, me propongo identificar los rasgos característicos de la economía de mercado, para contrastarlos con lo que el Magisterio de la Iglesia ha dicho sobre ellos a lo largo del siglo transcurrido desde la publicación de la Rerum novarum. Espero con ello identificar, primero, las razones de fondo que apoyan el rechazo o la aceptación de la economía de mercado; analizar, después, cómo afectan esas razones a los elementos esenciales del sistema económico, para precisar los requisitos que la Doctrina Social cristiana exige a la economía de mercado, a fin de que resulte un sistema moralmente aceptable, e identificar las causas últimas de la reticencia con que la Iglesia ha mirado tradicionalmente a nuestro sistema económico. Deseo con ello responder a la petición del Cardenal Lustiger de que los economistas salgamos de nuestras sacristías para escuchar el lenguaje de la Iglesia. |
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